Otro reto importante que enfrentan los jóvenes en la actualidad es alejarse de la práctica de la mentira. Este es un grave problema que ha afectado la vida de muchos jóvenes y que, lamentablemente, en ocasiones ha llegado a considerarse algo normal. Algunos jóvenes mienten en la escuela, a sus padres, a sus maestros, a sus amigos, en el trabajo e incluso dentro de la iglesia. Para algunos, mentir se ha convertido en una manera habitual de evitar problemas, esconder errores, conseguir lo que desean o proteger su reputación.
Sin embargo, el joven Cristiano debe entender que la mentira nunca ha sido aceptable delante de Dios. Aunque el mundo la considere algo pequeño o justificado en determinadas circunstancias, Dios continúa considerando la mentira como pecado. Por esta razón, el joven que desea agradar al Señor debe tomar la firme decisión de hablar siempre la verdad.
DIOS ABORRECE LA MENTIRA
La Biblia enseña claramente cuál es la actitud de Dios hacia la mentira. El proverbista escribió:
“Los labios mentirosos son abominación a Jehová; pero los que hacen verdad son su contentamiento” (Proverbios 12:22).
Observe cuidadosamente lo que este texto enseña. Los labios mentirosos son “abominación a Jehová”. La mentira no es simplemente una mala costumbre; es una práctica que Dios aborrece. Por otro lado, Dios se complace en aquellos que hablan y practican la verdad.
Proverbios 6:16-19 también incluye entre las cosas que Jehová aborrece:
“La lengua mentirosa” y “el testigo falso que habla mentiras”.
Esto debería ayudarnos a comprender la seriedad de este pecado. Si Dios aborrece la mentira, entonces el joven Cristiano debe aprender a aborrecerla también.
EL JOVEN CRISTIANO DEBE HABLAR LA VERDAD
La prioridad del joven Cristiano debe ser siempre hablar la verdad. Pablo escribió:
“Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo” (Efesios 4:25).
Note la primera parte del mandato: “desechando la mentira”. El Cristiano no debe aprender a controlar la mentira; debe aprender a desecharla, es decir, quitarla de su vida.
También Colosenses 3:9 dice:
“No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos”.
La mentira pertenece al “viejo hombre.” Cuando una persona obedece al Evangelio y comienza una nueva vida en Cristo, debe abandonar las prácticas pecaminosas que anteriormente formaban parte de su manera de vivir (2 Corintios 5:17).
Efesios 4:24 nos recuerda que debemos:
“vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”.
Por lo tanto, la vida del joven Cristiano debe caracterizarse por la verdad, no por la mentira.
LA MENTIRA PUEDE COMENZAR CON COSAS “PEQUEÑAS”
Uno de los peligros más grandes es pensar que existen mentiras “pequeñas” que no tienen importancia. Un joven puede comenzar diciendo algo aparentemente insignificante y, con el tiempo, acostumbrarse a mentir en asuntos cada vez más serios.
Por ejemplo:
- “No hice nada” cuando sí hizo algo.
- “No fui yo” cuando sabe que fue él.
- “Ya hice la tarea” cuando todavía no la ha hecho.
- “No estaba usando el teléfono” cuando sí lo estaba usando.
- “No llegué tarde” cuando sabe que llegó tarde.
- “No conozco a esa persona” cuando sí la conoce.
- “No vi el mensaje” cuando sí lo vio.
- “Ya hice lo que me pidieron” cuando todavía no lo ha hecho.
- “Solo fue una vez” cuando sabe que ha sucedido varias veces.
El problema no es solamente la cantidad de la mentira. El problema es el corazón que ha decidido engañar.
Jesús enseñó:
“Porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34).
La mentira que sale de nuestros labios revela algo que primero ha sucedido en nuestro corazón. Por esta razón, el joven debe trabajar no solamente en su manera de hablar, sino también en la condición de su corazón.
LA MENTIRA NO SOLAMENTE SE HABLA; TAMBIÉN SE PRACTICA
Algunas personas piensan que no están mintiendo porque no pronunciaron una mentira verbalmente. Sin embargo, también podemos engañar por medio de nuestras acciones.
Podemos mentir al:
- ocultar deliberadamente información;
- presentar una situación de manera engañosa;
- alterar los hechos;
- utilizar excusas falsas;
- copiar en un examen;
- falsificar una firma;
- alterar documentos;
- manipular información;
- engañar a nuestros padres;
- presentar como nuestro un trabajo que pertenece a otra persona.
La Biblia enseña:
“No hurtaréis, y no engañaréis ni mentiréis el uno al otro” (Levítico 19:11).
Aunque este texto pertenece al Antiguo Testamento, el principio de honestidad y verdad continúa siendo enseñado en el Nuevo Testamento. El Cristiano debe ser una persona íntegra tanto en sus palabras como en sus acciones.
LA MENTIRA EN LA ESCUELA
Uno de los lugares donde el joven puede enfrentar este reto es la escuela.
Algunos jóvenes pueden sentirse tentados a mentir para evitar una consecuencia, obtener una mejor calificación o esconder una conducta incorrecta. Por ejemplo, copiar en un examen, presentar un trabajo que otra persona hizo, decirle al maestro que terminó una tarea cuando no la terminó o inventar una excusa para justificar una ausencia son prácticas que no corresponden a un joven Cristiano.
La Palabra de Dios enseña:
“El que camina en integridad anda confiado; mas el que pervierte sus caminos será quebrantado”(Proverbios 10:9).
Joven, aunque otros estudiantes hagan trampa, tú debes escoger la integridad. Tu meta no debe ser simplemente obtener una buena calificación, sino agradar a Dios.
LA MENTIRA EN EL HOGAR
Otro lugar donde este problema puede manifestarse es en el hogar.
Algunos jóvenes mienten a sus padres para evitar disciplina, esconder amistades, ocultar dónde estuvieron, explicar una mala calificación o justificar algo que hicieron.
Sin embargo, la Biblia enseña a los hijos a obedecer y respetar a sus padres:
“Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo” (Efesios 6:1).
También Colosenses 3:20 dice:
“Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor”.
Joven, recuerda que una mentira nunca arregla un problema; solamente crea problemas adicionales. Quizás una mentira te permita escapar temporalmente de una consecuencia, pero eventualmente puede destruir la confianza que tus padres tienen en ti.
LA MENTIRA EN EL TRABAJO
El joven Cristiano también debe ser honesto en su lugar de trabajo.
No debe mentir acerca de las horas trabajadas, robar tiempo, falsificar información, esconder errores, culpar a otros por algo que él hizo o decir que realizó una tarea cuando no la realizó.
Pablo enseñó:
“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” (Colosenses 3:23).
Si trabajamos para el Señor, entonces debemos trabajar con honestidad, responsabilidad y excelencia.
LA MENTIRA DESTRUYE LA CONFIANZA
Una de las consecuencias de la mentira es que destruye la confianza.
Cuando un joven miente repetidamente, sus padres, amigos, maestros, compañeros de trabajo y hermanos en Cristo pueden comenzar a dudar de todo lo que dice.
Proverbios 25:19 dice:
“Como diente roto y pie descoyuntado es la confianza en el prevaricador en tiempo de angustia”.
Una reputación de honestidad puede tomar años en construirse, pero puede destruirse rápidamente por causa de la mentira.
Por eso, joven, protege tu buen nombre.
Proverbios 22:1 dice:
“De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas”.
Tu reputación delante de Dios y de los demás vale mucho más que cualquier beneficio temporal que puedas obtener por medio de una mentira.
LA MENTIRA PUEDE TRAER CONSECUENCIAS SERIAS
La mentira puede traerte consecuencias muy dolorosas. Por ejemplo, si te encuentran mintiendo en la escuela, puedes recibir una sanción, perder privilegios, reprobar una clase o incluso ser expulsado. Si te encuentran mintiendo en el trabajo, puedes perder la confianza de tus superiores o incluso tu empleo. Si tus padres descubren que constantemente les mientes, pueden perder la confianza en ti y disciplinarte.
Estas consecuencias son serias; sin embargo, existe una consecuencia mucho más terrible: perder el alma.
La Biblia deja muy claro que los mentirosos que no se arrepienten no heredarán la vida eterna.
Apocalipsis 21:8 dice:
“Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”.
Apocalipsis 22:15 también dice:
“Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira”.
Estas palabras son fuertes, pero necesitamos escucharlas. Dios no desea que perdamos nuestra alma por ningún pecado, incluyendo la mentira.
LA MENTIRA TAMBIÉN PUEDE DESTRUIR NUESTRA INFLUENCIA
El joven Cristiano debe recordar que otros están observando su conducta.
Jesús enseñó:
“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16).
¿Cómo puede un joven ser una luz si constantemente miente?
Pablo le dijo a Timoteo:
“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza” (1 Timoteo 4:12).
Observe que Pablo menciona específicamente la palabra y la conducta. El joven Cristiano debe ser un ejemplo de honestidad en lo que dice y en lo que hace.
¿QUÉ DEBE HACER EL JOVEN CUANDO HA MENTIDO?
¿Qué sucede si un joven ya ha caído en este pecado? ¿Existe esperanza?
¡Sí!
La Biblia enseña que Dios está dispuesto a perdonar al pecador que se arrepiente sinceramente y busca Su perdón.
Proverbios 28:13 dice:
“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia”.
El joven que ha mentido debe reconocer su pecado, confesarlo, pedir perdón a Dios y, cuando sea necesario, pedir perdón a las personas que ha engañado.
1 Juan 1:9 nos recuerda:
“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.
No debemos permitir que la vergüenza nos lleve a continuar mintiendo. Lo correcto es reconocer el pecado y comenzar nuevamente a caminar en la verdad.
DECIDE HOY SER UNA PERSONA DE VERDAD
Joven, decide hoy que serás una persona conocida por su honestidad, integridad y verdad.
Cuando cometas un error, admítelo.
Cuando hagas algo malo, reconócelo.
Cuando no hayas terminado una tarea, dilo con honestidad.
Cuando llegues tarde, no inventes una excusa.
Cuando tus padres te pregunten algo, diles la verdad.
Cuando tu maestro te pregunte, sé honesto.
Cuando tu jefe te pregunte acerca de tu trabajo, responde con integridad.
Y cuando hayas pecado, no trates de esconderlo. Confiesa tu pecado y busca el perdón de Dios.
Recuerda las palabras de Jesús:
“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32).
Joven, no permitas que la mentira se convierta en una práctica normal de tu vida. El mundo puede decir que algunas mentiras son necesarias, convenientes o inofensivas, pero Dios ha hablado claramente acerca de este pecado.
La mentira puede parecer una salida fácil, pero sus consecuencias pueden ser dolorosas. Puede destruir la confianza, dañar relaciones, afectar tu reputación, perjudicar tu futuro y, sobre todo, poner en peligro tu alma.
Recuerda:
Dios aborrece la mentira (Proverbios 12:22).
La mentira pertenece al viejo hombre (Colosenses 3:9).
El Cristiano debe desechar la mentira y hablar verdad (Efesios 4:25).
Dios desea que caminemos en integridad (Proverbios 10:9).
Los mentirosos que no se arrepienten enfrentarán la condenación eterna (Apocalipsis 21:8).
Por lo tanto, joven, no pierdas tu alma por una mentira. No cambies tu integridad por un beneficio temporal. No sacrifiques tu reputación por escapar de una consecuencia. No permitas que una mentira se convierta en otra y luego en otra hasta que se transforme en un estilo de vida.
¡Habla la verdad! ¡Practica la verdad! ¡Ama la verdad! ¡Vive la verdad!
Que Dios te ayude a ser un joven que pueda decir con el salmista:
“He escogido el camino de la verdad” (Salmo 119:30).
Y que cada día puedas vivir de tal manera que otros puedan confiar en tus palabras porque saben que eres un joven que ama a Dios, respeta Su Palabra y siempre procura hablar la verdad.