PRÁCTICAS QUE LASTIMAN LA IGLESIA DEL SEÑOR – Padres ignorando la educación Bíblica de sus hijos por Willie A. Alvarenga

Otra práctica peligrosa que, a través de los siglos, ha perjudicado seriamente a la iglesia del Señor es la de padres que ignoran la educación Bíblica de sus hijos. Este ha sido un problema grave por mucho tiempo. Desde los días del Antiguo Testamento, Dios ha enfatizado la responsabilidad de los padres en instruir a sus hijos en Su Palabra (Deut. 6:6-7; 11:18-19). Sin embargo, a pesar de esta clara enseñanza, existen congregaciones que han sido afectadas profundamente debido a padres que han fallado en educar a sus hijos en el conocimiento de la Palabra de Dios.

Por ejemplo, hay padres que se conforman solamente con enviar a sus hijos a las clases de los domingos y miércoles, pero fallan en impartir enseñanza en sus propios hogares, olvidando que la responsabilidad principal recae sobre ellos y no exclusivamente sobre la iglesia (Ef. 6:4; Prov. 22:6). Hay padres que, cuando sus hijos cometen errores, no los corrigen apropiadamente, es decir, conforme a la Palabra de Dios (Prov. 13:24; 29:15). También hay padres que no creen en la disciplina para ayudar a sus hijos; tales han adoptado los caminos del mundo en lugar de lo que Dios enseña por medio de Su Palabra (Heb. 12:5-11).

Asimismo, algunos padres no hablan de Dios en el hogar, no leen las Escrituras con sus hijos, ni fomentan conversaciones espirituales, descuidando así una de las herramientas más importantes para formar corazones fieles (Deut. 6:7; Sal. 78:4-7). Otros permiten que las influencias del mundo —como malas compañías o entretenimiento inapropiado— moldeen el carácter de sus hijos más que la Palabra de Dios (1 Cor. 15:33; Rom. 12:2). Todo esto, de una forma u otra, afecta la obra del Señor en gran manera.

Debemos recordar que los hijos son el presente y el futuro de la iglesia. Ellos son quienes continuarán con la obra del Señor una vez que los padres ya no estén vivos (Sal. 127:3-5). Por ello, los padres deben preocuparse por la educación Bíblica de sus hijos, ya que esto les ayudará en su vida personal y espiritual, guiándolos por el camino correcto (Prov. 3:5-6; Ecl. 12:1).

¿Cuáles son las formas en las cuales podemos tomar una parte activa en la educación Bíblica de nuestros hijos? A continuación, se presentan algunas maneras en que esto se puede lograr.

Educamos a nuestros hijos:

  1. A través de presentarles un buen ejemplo de fidelidad a Dios (1 Tim. 4:12; Mt. 5:16; Fil. 3:17).
  2. A través de tomar el tiempo para aconsejarles en el camino del Señor (Tito 2:6-8; Sal. 119:24; Prov. 4:1-4).
  3. A través de orar juntos en familia (Ef. 6:18; Col. 4:2; 1 Tes. 5:17).
  4. A través de animarles a memorizar las Escrituras (Sal. 119:9, 11; Prov. 7:1-3; Col. 3:16).
  5. A través de animarles a estar presentes en los servicios de adoración de la iglesia (Heb. 10:24-25; Mt. 6:33; Sal. 122:1).
  6. A través de animarles a ser estudiantes diligentes de la Palabra de Dios (2 Tim. 2:15; Hch. 17:11; 2 Tim. 3:14-15).
  7. A través de animarles a amar a Dios con todo su ser (Mr. 12:30; Deut. 10:12; Jos. 24:15).
  8. A través de corregirlos y disciplinarlos con amor conforme a la voluntad de Dios (Ef. 6:4; Prov. 22:15; Heb. 12:7).
  9. A través de protegerlos de influencias negativas y guiarlos a escoger buenas compañías (Prov. 1:10; 1 Cor. 15:33; Sal. 1:1-2).
  10. A través de enseñarles a temer a Dios y guardar Sus mandamientos (Ecl. 12:13; Prov. 1:7).

Estas son solamente algunas formas de cómo podemos ocuparnos en la educación Bíblica de nuestros hijos. Estoy más que seguro de que todos los padres desean que sus hijos estén bien y que un día puedan estar en el cielo con Dios (3 Jn. 4). Sin embargo, para que esto sea una realidad, como padres debemos preocuparnos constantemente porque nuestros hijos conozcan a Dios y le sean fieles en todo (Jn. 17:3; Ap. 2:10).

Si esto no se hace, sufriremos al ver una generación que no conoce a Dios ni las grandes obras que Él ha hecho a través de los tiempos (Jueces 2:10-11; Oseas 4:6). Que sea Dios quien nos dé la sabiduría para preocuparnos diligentemente por la educación Bíblica de nuestros hijos (Stg. 1:5).

Prácticas que lastiman la iglesia: La ignorancia Bíblica por Willie A. Alvarenga

Otra práctica peligrosa que, a través de los siglos, ha perjudicado seriamente a la iglesia del Señor es la ignorancia Bíblica. Este ha sido un problema grave desde tiempos antiguos y continúa siendo una amenaza en nuestros días. Una lectura cuidadosa del Antiguo Testamento muestra cómo el pueblo de Dios, en diversas ocasiones, abrió la puerta al desconocimiento de Su voluntad, con consecuencias devastadoras.

Por ejemplo, en Isaías 5:13, el profeta escribió: “Por tanto, mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo conocimiento; y su gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de sed”. Este pasaje demuestra claramente que la falta de conocimiento bíblico conduce a una cautividad espiritual. De igual manera, el profeta Oseas advirtió sobre las terribles consecuencias de ignorar la Palabra de Dios: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento…” (Oseas 4:6). La ignorancia no es simplemente una debilidad; es una condición peligrosa que puede llevar a la destrucción espiritual.

La Biblia también enseña que Dios desea que Su pueblo crezca en conocimiento. En Proverbios 1:7 leemos que “el principio de la sabiduría es el temor de Jehová”, mientras que en Proverbios 2:1-6 se nos exhorta a buscar la sabiduría como un tesoro. Asimismo, el profeta Jeremías lamentó que el pueblo no conocía a Dios (Jeremías 9:3-6), lo cual evidencia que la ignorancia espiritual es señal de alejamiento de Él.

Ahora bien, ¿de qué manera puede el pueblo de Dios caer en esta ignorancia?
(1) Siendo negligente en crecer en el conocimiento de la Palabra (2 Pedro 3:18),
(2) No permitiendo que la Palabra de Cristo habite en abundancia en el corazón (Colosenses 3:16),
(3) Fallando en poner en práctica lo aprendido (Santiago 1:22-25),
(4) Descuidando la lectura constante de las Escrituras (1 Timoteo 4:13),
(5) No enseñando correctamente la doctrina (2 Timoteo 2:15; 1 Pedro 4:11),
(6) No guardando la Palabra en el corazón (Salmo 119:11),
(7) Fallando en obedecer lo que Dios manda (Juan 14:15),
(8) Dejándose llevar por falsas enseñanzas (Efesios 4:14),
(9) Rechazando el amor por la verdad (2 Tesalonicenses 2:10-12).

La ignorancia Bíblica ha sido una de las causas principales por las cuales el pueblo de Dios ha fallado en cumplir Su voluntad. Esta voluntad no puede llevarse a cabo si abrimos la puerta a la insensatez y al desconocimiento de las Escrituras. El apóstol Pablo exhortó: “Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor” (Efesios 5:17). Asimismo, en Romanos 10:2-3, Pablo describe a aquellos que tienen celo por Dios, pero no conforme a ciencia, mostrando que el entusiasmo sin conocimiento también puede llevar al error.

La única manera de mantenernos firmes en el camino del Señor es prestando diligente atención a la Palabra de Dios. Ella es la lámpara que guía nuestros pasos (Salmo 119:105), el consejo seguro para nuestras decisiones (Salmo 119:24), y el medio por el cual nuestra fe crece (Romanos 10:17). Jesús mismo declaró: “Erráis, ignorando las Escrituras” (Mateo 22:29), indicando que el error doctrinal muchas veces tiene su raíz en la ignorancia Bíblica.

Además, la Palabra de Dios tiene el poder de salvar nuestras almas (Santiago 1:21), hacernos sabios para la salvación (2 Timoteo 3:15), y transformarnos por medio de la renovación de nuestro entendimiento (Romanos 12:2). Es la Palabra inspirada por Dios (2 Timoteo 3:16), útil para enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia, y capaz de equiparnos completamente para toda buena obra (2 Timoteo 3:17).

Hermanos, la ignorancia Bíblica puede llegar a ser tan peligrosa que incluso puede impedir nuestra entrada al cielo (Oseas 4:6; Mateo 7:21-23). Por esta razón, se anima al pueblo de Dios a tomar con mayor seriedad el crecimiento espiritual. Es necesario escudriñar las Escrituras diariamente, como lo hacían los de Berea (Hechos 17:11), y desear la Palabra como niños recién nacidos desean la leche espiritual (1 Pedro 2:2).

Se nos exhorta a cultivar un profundo amor por la Palabra de Dios (Salmo 119:97), a meditar en ella día y noche (Josué 1:8), y a perseverar en su estudio y obediencia. De esta manera, no solo seremos conocedores, sino también hacedores de la Palabra (Santiago 1:22).

Debemos reconocer que un pueblo instruido en la Palabra de Dios será útil y de gran bendición para la obra del Señor. La sabiduría y la inteligencia que la Palabra produce en nuestras vidas (Deuteronomio 4:6) nos ayudarán a vivir de tal manera que glorifiquemos a Dios en todo. No solamente esto, sino que también nos dará la bendición de, un día, estar en el cielo con nuestro Dios, habiendo permanecido fieles a Su verdad.

Retos que enfrentan los jóvenes: Convertirse en una «Biblia Andante» por Willie A. Alvarenga

Otro reto importante que los jóvenes enfrentan hoy en día es llegar a ser una “Biblia andante”. Esta expresión se ha utilizado por años para describir a cristianos—tanto jóvenes como adultos—que han dedicado tiempo, esfuerzo y disciplina a memorizar las Escrituras y a familiarizarse profundamente con las enseñanzas de la Palabra de Dios. Una “Biblia andante” no es simplemente alguien que puede citar muchos versículos de memoria, sino una persona que vive fielmente, aplica y enseña lo que Dios ha revelado. Es alguien cuya vida refleja el conocimiento bíblico en su conducta diaria (cf. Santiago 1:22).

Los jóvenes poseen un gran potencial para alcanzar esta meta. Sus mentes y corazones pueden compararse con una “esponja” que absorbe fácilmente el conocimiento. La Escritura misma reconoce el potencial espiritual de la juventud. Eclesiastés 12:1 exhorta: “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud”, mientras que 1 Timoteo 4:12 anima: “Ninguno tenga en poco tu juventud…”. Muchos jóvenes fieles a lo largo de la historia bíblica demostraron que es posible conocer profundamente la voluntad de Dios desde temprana edad, como Timoteo, quien desde la niñez conocía las Sagradas Escrituras (2 Timoteo 3:15).

Memorizar las Escrituras es una herramienta poderosa para la vida cristiana. No solo fortalece la fe, sino que también capacita a los jóvenes para enfrentar la tentación y enseñar a otros. La Biblia enseña claramente: “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra”, y “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Salmo 119:9, 11). Además, la Palabra de Dios es descrita como luz y guía (Salmo 119:105), viva y eficaz (Hebreos 4:12), y capaz de equiparnos para toda buena obra (2 Timoteo 3:16–17).

Cuando un joven decide llenarse de la Palabra de Dios, experimenta muchas bendiciones. Obtiene fortaleza contra el pecado, siguiendo el ejemplo de Jesús, quien usó la Escritura para resistir la tentación (Mateo 4:1–11). Está preparado para enseñar a otros, como instruye 1 Pedro 3:15, estando siempre listo para presentar defensa. También experimenta crecimiento espiritual continuo, deseando “la leche espiritual no adulterada” (1 Pedro 2:2), y adquiere verdadera sabiduría, ya que “la ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo” (Salmo 19:7). Además, su obediencia se convierte en evidencia de su amor por Dios: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15).

Convertirse en una “Biblia andante” requiere disciplina y compromiso. Los jóvenes pueden cultivar esta meta mediante la lectura diaria de la Biblia (Josué 1:8), la memorización constante de versículos, la meditación en la Palabra (Salmo 1:1–2), el escuchar enseñanza bíblica sana y la aplicación de lo aprendido en la vida cotidiana. Estas prácticas ayudan a transformar el conocimiento en una vida fiel.

El joven cristiano enfrenta muchos retos en el mundo actual, pero uno de los más importantes es llenarse de la Palabra de Dios (Colosenses 3:16). Llegar a ser una “Biblia andante” no es opcional para el crecimiento espiritual; es esencial. Al hacerlo, el joven no solo agradará a Dios, sino que también estará mejor preparado para enfrentar la vida, ayudar a otros y, finalmente, alcanzar la vida eterna. Como declaró el salmista: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105). ¡Que Dios nos ayude a ser “Biblias andantes” en nuestra vida!

La Nueva Hermenéutica por Willie Alvarenga

A través de los tiempos  Satanás se ha esforzado a lo máximo por engañar a todos aquellos que se preocupan por estudiar la Biblia. Las artimañas que éste enemigo utiliza son muy eficaces y, por consiguiente, es imperativo que mantengamos los ojos de nuestro entendimiento muy abiertos para no caer en su error.  Una de las áreas en las cuales Satanás se enfoca es en el estudio de la Palabra de Dios. Si este adversario tiene éxito  en hacer que muchos crean contrario a lo que Dios pide, entonces tendrá éxito y varias personas serán guiadas por el camino del error.

Una de las herramientas que en estos momentos Satanás utiliza es la llamada “Nueva Hermenéutica”.  Pero bueno, en primer lugar hacemos la pregunta, ¿Qué es hermenéutica? Simple y sencillamente, la palabra hermenéutica denota el arte o la ciencia de la interpretación. En nuestro contexto, nos referimos al arte de interpretar las Escrituras que Dios ha hecho disponible para el hombre.  Ahora, la frase “nueva hermenéutica” simplemente denota la ciencia de interpretar la Biblia de una manera nueva y diferente.  Los proponentes de este nuevo método de interpretar la Biblia han llegado a la conclusión de que la manera de cómo la antigua hermenéutica interpreta la Biblia no es lo que les conviene, y por lo tanto, se debe inventar o establecer un nuevo método de ver las cosas, no como Dios quiere, sino como el hombre desea, algo que está en completa contradicción con lo que Dios dice en Su Palabra (Proverbios 14:12; 16:25; Jeremías 10:23).

Por muchos años se ha interpretado la Palabra de Dios utilizando tres métodos de suma importancia: (1)  El mandamiento directo, (2) La inferencia necesaria o implicación y (3)  El ejemplo apostólico  aprobado. Todas las prácticas que la Iglesia de Cristo ha llevado a cabo desde su inicio han sido tomadas siguiendo estos tres métodos de interpretación Bíblica.  Nuestro Señor Jesucristo utilizó los primeros dos métodos, el mandamiento directo y la inferencia necesaria.  Para ello le invito a que considere los siguientes pasajes de la Escritura: Mateo 12:1-8; Mateo 22:23-33. En estos dos pasajes, Jesús utilizó los ejemplos de eventos en el pasado para establecer Su autoridad y de esta manera, refutar el razonamiento erróneo de aquellos que se oponían a lo que Él practicaba y enseñaba.

Los 5 actos de adoración que la Iglesia observa se derivan del mandamiento directo, inferencia necesaria y ejemplo apostólico aprobado.  Por ejemplo, la Cena del Señor sabemos que se debe observar el primer día de la semana (domingo). El ejemplo apostólico aprobado que encontramos en Hechos 20:7 muestra que éste es el caso.  Pasajes como Hechos 2:42 y 1 Corintios 11 hablan de la frecuencia con la cual se debe observar este acto de adoración y el mandamiento que se presenta para el tal. Los defensores de la nueva hermenéutica argumentan que la Cena del Señor se puede observar en cualquier otro día, y no necesariamente el domingo, que es el primer día de la semana. Su manera de interpretar la Biblia incorrectamente los lleva por el sendero equivocado.

¿Cuáles son algunos de los puntos relacionados a la “nueva hermenéutica”? Observemos algunos puntos relacionados a esta doctrina:

  1. La nueva hermenéutica ataca la autoridad de las Escrituras y da lugar para que la Biblia se interprete de una manera incorrecta y de acuerdo a lo que al hombre le conviene y no lo que Dios manda
  2. La nueva hermenéutica interpreta la Biblia de tal manera que pervierte la manera de cómo adoramos a nuestro Dios, permitiendo que los instrumentos mecánicos se introduzcan en la adoración, cambiando el día en el cual la Santa Cena se debe observar, permitiendo que las mujeres participen en la adoración predicando y enseñando, cambiando el nombre por el cual se identifica la Iglesia, etc. Debe haber un cambio de la manera de interpretar la Biblia para que estas prácticas encuentren una puerta abierta en las Iglesias de Cristo; de otra manera no lo podrán hacer, ya que la Biblia en ninguna parte autoriza dichas prácticas
  3. La nueva hermenéutica, por medio de sus erróneas interpretaciones, abre la puerta para que el denominacionalismo se penetre en la Iglesia pura de nuestro Señor Jesucristo, enseñando que los miembros de las denominaciones son nuestros hermanos en Cristo y que en el día final, tales serán salvos. Nuevamente, debe haber un cambio de la doctrina de Cristo para que esta falsa doctrina, pueda ser aceptada en la Iglesia
  4. La nueva hermenéutica considera las interpretaciones correctas de la Biblia como algo legalista y extremista. Para los proponentes de la nueva hermenéutica, los que la interpretan correctamente la Biblia están equivocados y son de una mente cerrada y no abierta. Tales son catalogados como “fariseos”, “legalistas” o “extremistas”.
  5. La nueva hermenéutica propone presentar un Dios que aprueba el pecado bajo la excusa de que lo más importante es el amor y no la doctrina.
  6. La nueva hermenéutica establece la doctrina de que los falsos maestros pueden tener comunión con la Iglesia de Cristo.
  7. La nueva hermenéutica le da la espalda a la lógica, es decir, al razonamiento correcto.

Estos son solamente algunos de las puntos en los cuales usted puede darse cuenta que Satanás está trabajando para pervertir lo que Dios ya ha establecido por medio de Su Palabra. Hermanos, esto no es nada nuevo. Desde el principio de los tiempos Satanás ha tratado de cambiar la Palabra de Dios para engañar al hombre. Cuando usted escuche de alguien que está cambiando lo que Dios ya ha estipulado en la Biblia, usted puede darse cuenta que tal persona está apoyando la nueva hermenéutica.

Hermanos en Cristo, es imperativo que tengamos mucho cuidado de no caer en el error de Satanás.  Los que defienden la necesidad de una nueva hermenéutica, es decir, una nueva manera de interpretar las Escrituras, están tratando de cambiar las cosas para que de esta manera, el hombre pueda hacer lo que él quiera, y no lo que Dios manda por medio de Su Palabra.  Así que, con esto en mente, le animo en el nombre del Señor a que no permita que esta práctica de la nueva hermenéutica llegue a su congregación. Lamentablemente muchas congregaciones han abierto la puerta a este error.  Si usted desea que la Iglesia de Cristo permanezca firme en la sana doctrina, le animo  que por favor se mantenga despierto para que no permita que las artimañas del error le hagan caer en las garras del enemigo.

Recuerde que hay serias consecuencias cuando no permanecemos en lo que Dios nos manda por medio de Su Palabra.  Le invito que por favor considere los siguientes pasajes de la Escritura, los cuales se aplican a cada uno de nosotros y nos exhortan a tener cuidado (1 Corintios 4:6; 2 Juan 9-11; 1 Pedro 4:11; Deuteronomio 4:2; Proverbios 30:6; Apocalipsis 22:18-19; 1 Timoteo 4:1-4; 1 Juan 4:1; Tito 2:1).  Exhorto a mis hermanos a que seamos estudiantes diligentes de la Biblia para que, estando preparados, podamos refutar el error que hoy en día se presenta en muchos lugares.  El no hacer esto, causará que nuestra alma se pierda por causa de ir en pos de la falsa doctrina. Satanás es muy astuto, y presenta el error como si fuese la verdad de Dios.  Por esto, mis amados hermanos, el conocimiento de la Palabra de Dios es de vital importancia (2 Pedro 3:18; 2 Timoteo 2:15; Oseas 4:6; Isaías 5:13).

Muchas gracias por considerar este breve artículo sobre la nueva hermenéutica. Qué el Dios del cielo nos ayude a no ser engañados por el error de las corrientes del cambio.

 

Willie A. Alvarenga

P.O. Box 210667

Bedford, TX 76095

walvarenga@btsop.com

www.regresandoalabiblia.com

www.alvarengapublications.com

Folleto: El Plan de Salvación

Cover El Plan de SalvaciónHermanos, aquí les presento un folleto para ser utilizado en los esfuerzos de evangelismo personal o congregacional. En este folleto la persona es informada sobre el verdadero plan de salvación que Dios, en Su infinita misericordia, ha dejado disponible para ser entendido.

Si usted en realidad está interesado en hacer la voluntad de Dios, le aseguro que usted podrá entender este plan de salvación. Jesús dijo, «El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios o si yo hablo por mi propia cuenta» (Juan 7:17). Basado en este texto, Jesús asegura que usted puede entender la voluntad de Dios, si tan solamente desea hacerla.

Existe mucha confusión en el mundo religioso respecto a la manera de cómo se obtiene la salvación. Si usted es honesto con la enseñanza bíblica de este folleto, entonces usted comprenderá lo que Dios pide de usted para ser salvo.

Recuerde que la salvación es condicional, es decir, usted debe hacer la voluntad de Dios para ser salvo (Mateo 7:21).

Es mi oración que este folleto sea una gran bendición para alcanzar las almas de este mundo. Dios les bendiga.

 

El Plan de Salvación PDF

Se concede el permiso para que este folleto sea utilizado para la honra y gloria de nuestro Dios y para beneficio de aquellos que todavía no han alcanzado la salvación.

Archivo en audio sobre la historia de la iglesia de Cristo en México por Humberto Rivas

Hermanos, aquí les comparto un archivo en audio de la historia de la iglesia de Cristo en México. Espero les sea de mucha ayuda. Dios les bendiga.

La Iglesia de Cristo en Mexico por Humberto Rivas

Revista Instruyendo a la Hermandad # 77 (marzo-abril)

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Instruyendo a la Hermandad Marzo–Abril 2016

El Diezmo Conforme a la Biblia por Douglas Alvarenga

EL DIEZMO CONFORME A LA BIBLIA por Douglas Alvarenga

Douglas Alvarenga

El “Diezmo” es uno de los temas más abusados en el mundo religioso.  Muchos llamados “líderes” religiosos han tergiversado las Escrituras para su propia destrucción (2 Pedro 3:16) y demandan de sus congregaciones un diezmo totalmente anti-Bíblico.  Es el propósito de este escrito informar detalladamente a las personas acerca del “Diezmo Bíblico” para que puedan ellas darse cuenta que el diezmo que se pide hoy no es igual al que está mencionado en la Palabra de Dios y que por lo tanto no están obligados a darlo, sino al contrario, deben oponerse totalmente a el y a los que lo piden para no ser participes de algo que va en contra de la Voluntad de Dios.

    Antes de que usted continúe leyendo este escrito, le animamos a que tenga su Biblia abierta para que usted pueda darse cuenta por sí mismo si lo que está escrito en este artículo es cierto o no (Hechos 17:11).  Le animamos a que lo examine todo y retenga solo lo bueno (1 Tesalonicenses 5:21) y a que pruebe los espíritus para saber si son de Dios ya que muchos falsos profetas han salido al mundo (1 Juan 4:1).  Le garantizamos que lo que usted leerá en este escrito será todo conforme a la Palabra de Dios, ya que Ella nos amonesta diciendo que “el que habla, que hable conforme a las palabras de Dios” (1 Pedro 4:11).  Con esto en mente, procedamos a estudiar el tema de: “El Diezmo Bíblico.”

El diezmo: significado y antecedentes

    Muchos quizás se estarán preguntando qué significa la palabra “diezmo.” Para ser breves, la palabra diezmo viene del término Hebreo עָשַׂר [˓aśar – H6237] y significa, “cobrar o entregar la décima parte de.”[1] El término Griego para “Diezmar” es  ἀποδεκατόω [apodekatoo – G586].[2]  La Palabra de Dios menciona el diezmo por primera vez en Génesis 14:20 donde nos dice que Abraham, después de haber rescatado a su sobrino Lot de las manos de Quedorlaomer, le dio el diezmo del botín a Melquisedec rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo (Génesis 14:17-20; cf. Hebreos 7:1-4).  Después del relato de Abraham y Melquisedec, el segundo lugar donde aparece el diezmo es en Génesis 28:20-22 donde Jacob le prometió a Dios darle el diezmo de todo lo que Él le diese.  Estos dos instantes tomaron lugar bajo la Era Patriarcal y no bajo la ley de Moisés.  Tal parece ser que bajo la Era Patriarcal era una costumbre y no un mandamiento de Dios ofrecer el diezmo ya que este era practicado por otras culturas en el antiguo Próximo Oriente.[3]

El diezmo bajo la ley de Moisés

    Como observamos brevemente, el diezmo se daba bajo la Era Patriarcal pero no hay ningún versículo que indique que Dios impuso el diezmo como un mandamiento para los patriarcas, sino que simplemente fue dado como una práctica cultural que prevalecía en aquellos tiempos.  No obstante, durante la Era Mosaica bajo la ley de Moisés Dios sí impuso el diezmo como un mandamiento que los Israelitas debían guardar.  Observe lo que la Palabra de Dios dice en Levítico 27:34, dentro del contexto del diezmo, “Estos son los mandamientos que el Señor ordenó a Moisés para los hijos de Israel en el monte Sinaí.” Como podemos observar este mandamiento fue exclusivo para los hijos de Israel y por lo tanto no se aplica al cristiano.

¿De qué consistía el diezmo?

    El diezmo Bíblico consistía 1) de la semilla de la tierra o del fruto del árbol (Levítico 27:30), 2) del ganado o del rebaño (Levítico 27:32), y 3) de todo el producto del grano, de vino, de aceite, de primogénitos de vacas y de ovejas (Deuteronomio 14:22-23).  Como podemos observar ninguno de estos pasajes aquí o en otro lugar de la Biblia habla de diezmar dinero, sino al contrario, habla de diezmar productos comestibles.  Este es el diezmo Bíblico que le fue impuesto a los hijos de Israel y que se guardó bajo la ley de Moisés.  Por lo tanto, podemos concluir que el diezmo de dinero es anti-Bíblico y no encuentra ningún apoyo en la Palabra de Dios.

El diezmo y sus regulaciones

    Ahora que sabemos un poco acerca del diezmo Bíblico y de qué consistía, procedamos a ver las regulaciones que gobernaban este mandamiento.  A continuación observemos estas regulaciones:

El diezmo no consistía de dinero sino de productos comestibles (Levítico 27:30-34; Deuteronomio 14:22-29).

El diezmo debía darse fielmente (Deuteronomio 14:22).

El diezmo debía darse cada año; i.e., una vez al año (Deuteronomio 14:22).  La pregunta sería: ¿De dónde sacan la autoridad Bíblica los llamados “pastores” para pedir el diezmo cada semana o cada dos semanas o cada mes? La Biblia es clara acerca del diezmo Bíblico, Ella dice que debía darse cada año.  Es fácil darse cuenta de donde ellos sacan su autoridad y por eso debemos tener mucho cuidado con ellos porque la misma Palabra de Dios nos advierte diciendo, “Mas en vano me rinden culto, enseñando como doctrina preceptos de hombres” (Mateo 15:9).

El diezmo se debía comer en presencia del Señor en el lugar que El mismo escogía y no en cualquier lugar (Deuteronomio 14:23).

Los primeros dos años los Israelitas comían su diezmo, pero el diezmo del tercer año iba para los Levitas porque ellos no tenían heredad.  En otras palabras, los Levitas solo recibían diezmos cada tres años; y es interesante notar que aun así, el diezmo no era todo para ellos, sino que lo compartían con el forastero, el huérfano y la viuda que vivían en medio de ellos (Deuteronomio 14:28-29; 26:12; cf. Números 18:21).[4]

Si un Israelita vivía muy lejos del lugar que el Señor escogía él debía hacer lo siguiente: “Mas si el camino es tan largo para ti, que seas incapaz de llevar el diezmo por estar lejos el lugar donde el Señor tu Dios escoja para poner allí su nombre, cuando el Señor tu Dios te haya bendecido, entonces lo cambiarás por dinero, y atarás el dinero en tu mano e irás al lugar que el Señor tu Dios escoja. Y podrás gastar el dinero en todo lo que tu corazón apetezca: en vacas u ovejas, en vino o sidra, o en cualquier otra cosa que tu corazón desee; allí comerás en presencia del Señor tu Dios, y te alegrarás tú y tu casa” (Deuteronomio 14:24–26, LBLA).  Observemos que después de vender el diezmo que uno no podía llevar al lugar que Dios escogía debido a la distancia, uno no le daba el dinero a los Levitas, al contrario, uno iba y gastaba el dinero en lo que a uno le apeteciere.

Si algún Israelita quería rescatar parte de su diezmo debía calcular su valor, luego añadir por encima de su precio justo la quinta parte de dicho precio (Levítico 27:31).  Por ejemplo, si parte del diezmo que la persona quería rescatar tenía un valor total de $100.00 dólares, entonces debía añadir la quinta parte (20%);[5] i.e. $20.00 dólares y en vez de pagar $100.00 dólares para rescatar parte del diezmo la persona iba a pagar $120.00 dólares.  Esto solo tiene sentido con el diezmo Bíblico que consistía de las cosas ya mencionadas y no de dinero.  Sería absurdo que una persona quisiera redimir un billete de $100.00 dólares y pagar $120.00 por ese billete.

Los diezmos eran guardados en los almacenes (alfolíes) de las ciudades de Israel (Deuteronomio 14:28; Nehemías 12:44; cf. Malaquías 3:10).  De ahí o fueron repartidos directamente entre los que tenían derecho de recibirlos (Deuteronomio 26:12) o fueron llevados almacenados en las cámaras del templo en Jerusalén (2 Crónicas 31:4-13; Nehemías 12:44; 13:12). También los mayordomos nombrados sobre los almacenes repartían los diezmos entre sus hermanos (2 Crónicas 31:11-13; Nehemías 13:12,13).

Los Levitas también debían diezmar (Números 18:26-32).  Me pregunto si los llamados “pastores” que piden el diezmo anti-Bíblico de dinero diezman de lo que ellos “reciben.”

Los Israelitas comían el diezmo para que aprendieran a temer a Jehová siempre (Deuteronomio 14:23).

    Como hemos observado, estas son las regulaciones en cuanto al diezmo Bíblico se refiere.  La razón por la cual no encontramos regulaciones para el diezmo anti-Bíblico de dinero que los “pastores” religiosos piden hoy es porque no existe ninguna regulación, ya que este fue inventado por hombres (Mateo 15:9).

Refutando argumentos de pastores que piden diezmo de dinero

    A continuación, estaremos refutando algunos de los argumentos que los pastores usan para justificar la práctica anti-Bíblica de pedir diezmo de dinero.

Argumento # 1: En los tiempos de Moisés no había dinero, por eso diezmaban del fruto de la tierra y del ganado, pero ahora como ya hay dinero lo lógico es que la gente diezme dinero.

Refutación: Esta es una de las artimañas que utilizan los pastores para hacerle creer a la gente sus mentiras.  Sin embargo, cuando analizamos lo que la Palabra de Dios dice podemos darnos cuenta que el dinero sí existía en los tiempos de Moisés.  Observemos lo que debían hacer las personas si no podían llevar el diezmo al lugar que Dios había escogido debido a problemas de distancia: “Mas si el camino es tan largo para ti, que seas incapaz de llevar el diezmo por estar lejos el lugar donde el Señor tu Dios escoja para poner allí su nombre, cuando el Señor tu Dios te haya bendecido, entonces lo cambiarás por dinero, y atarás el dinero en tu mano e irás al lugar que el Señor tu Dios escoja. Y podrás gastar el dinero en todo lo que tu corazón apetezca: en vacas u ovejas, en vino o sidra, o en cualquier otra cosa que tu corazón desee; allí comerás en presencia del Señor tu Dios, y te alegrarás tú y tu casa,” (Deuteronomio 14:24-26). Observemos que Dios mismo les dijo a los israelitas que si la distancia era un problema para llevar el diezmo que Él les había pedido que entonces lo cambiaran… ¿por qué?…Por dinero.  En los tiempos de Moisés la plata era lo que comúnmente se usaba como dinero.[6] Por lo tanto, el argumento de que no había dinero y que por eso los israelitas no diezmaban dinero no es válido.

Argumento #2: Jesús enseñó en Mateo 23:23 que debemos diezmar.

Refutación: Jesús nunca dijo que los cristianos debemos diezmar.  Cuando Jesús habló acerca del diezmo Él les habló a los judíos que estaban aun bajo la ley y que estaban guardando el diezmo mientras que descuidaban otras cosas de más peso de la ley.  Observemos lo que el texto dice: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque pagáis el diezmo de la menta, del eneldo y del comino, y habéis descuidado los preceptos de más peso de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad; y éstas son las cosas que debíais haber hecho, sin descuidar aquéllas,” (Mateo 23:23).  Ahora, nótese que a pesar de que Jesús mencionó el diezmo; no obstante, Él nunca dijo que éste consistía de dinero.  Jesús dijo, “pagáis el diezmo de la menta, del eneldo y del comino,” lo cual es consistente con la enseñanza de la ley, ya que son productos de la tierra (cf. Levítico 27:30).  Por lo tanto, el hecho de que Jesús haya mencionado el diezmo no significa que por eso los cristianos debamos diezmar.  Recordemos que Jesús nació de mujer y bajo la ley (Gálatas 4:4).  También recordemos que nosotros los cristianos no vivimos bajo la ley (Romanos 7:4, 6; Gálatas 5:18).

Argumento # 3: La Biblia enseña en Malaquías 3:8-10 que si no diezmamos le estamos robando a Dios y que debemos diezmar para que Él nos bendiga.

Refutación: En Malaquías 3:8-10 el profeta le está profetizando al pueblo de Israel el cual vivió bajo la ley; además, Malaquías está discutiendo asuntos de la ley.  Observemos lo que dice el pasaje: “8 ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me estáis robando. Pero decís: “¿En qué te hemos robado?” En los diezmos y en las ofrendas. 9 Con maldición estáis malditos, porque vosotros, la nación entera, me estáis robando. 10 Traed todo el diezmo al alfolí, para que haya alimento en mi casa; y ponedme ahora a prueba en esto—dice el Señor de los ejércitos—si no os abriré las ventanas del cielo, y derramaré para vosotros bendición hasta que sobreabunde.” Usualmente, los pastores le dicen a sus miembros: “¿quiere usted robarle a Dios?” y, obviamente, la respuesta de la gente es: “No, no quiero robarle a Dios.” A lo cual el pastor dice, “¡Entonces, dé el diezmo! A eso, estimado amigo y hermano, se le llama “controlar la mente de las personas,” lo cual es típico de muchas sectas religiosas.  Lo triste del caso es que la gente se deja intimidar por las palabras de su pastor y no se dan cuenta que el texto claramente dice, “Traed todo el diezmo al alfolí…” la pregunta es ¿para qué? La respuesta es: “para que haya alimento en mi casa.” Como podemos observar, el pueblo debía diezmar del fruto de la tierra para que hubiese alimento ya que de eso consistía el diezmo – ¡Alimento, no dinero!

Por lo tanto, no se trata si alguien le está robando a Dios o no, se trata de aplicar la Palabra de Dios correctamente (2 Timoteo 2:15) y no aplicarla de una manera que sea conveniente para nosotros y con el fin de estafar y engañar a las personas (1 Pedro 4:11).

Argumento # 4: En la parábola del fariseo y el publicano el fariseo dijo: “doy el diezmo de todo lo que gano” lo que implica que él daba dinero.

Refutación: Solo porque el fariseo dijo que daba el diezmo de todo lo que ganaba no significa que por eso él daba dinero.  El verbo “ganar” viene del griego “ktaomai” (κτάομαι, G2932) y significa, “conseguir, i.e. adquirir (por cualquier medio; poseer):—adquirir, ganar.”[7] En esencia, lo que el fariseo estaba diciendo fue: “doy el diezmo de todo lo que poseo, consigo, etc.” que de acuerdo a la ley debía ser productos comestibles y no dinero (Mateo 23:23; Levítico 27:30; Deuteronomio 14:22-23).  Además, no debemos olvidar que el fariseo aun vivía bajo la ley y estaba sujeto a ella.

Argumento # 5: Jacob le prometió a Dios darle el diezmo de todo lo que Él le diera.

Refutación: Como se observó en la introducción, el diezmo es una práctica muy antigua;[8] tan antigua que era practicada antes de que la nación de Israel fuese fundada.[9] El diezmo, antes de la Era Mosaica, en muchas ocasiones era algo voluntario como en el caso de Jacob (Génesis 28:20-22).  Observemos que Jacob hace un voto condicional a Dios; Jacob dice: “Si Dios está conmigo y me guarda…entonces Él será mi Dios, etc.;” y es dentro de ese voto condicional que Jacob voluntariamente le dice a Dios: “de todo lo que me des, te daré el diezmo,” (Génesis 28:22).  Además, es interesante observar que todo lo que Dios le dio a Jacob consistió de ganado (cf. Génesis 30:25-43; esp. Génesis 31:9, 40; 33:11); y obviamente, sus hijos, esposas y criados, pero Dios no iba a aceptar diezmos de hijos, criados, etc.  Por lo tanto, el ejemplo de Jacob no se puede usar para justificar la práctica anti Bíblica de pedir diezmo monetario.

Conclusión

    Hermanos y amigos, desafortunadamente hay muchos que creen que la piedad es un medio de ganancia (1 Timoteo 6:5) y por eso usan la Biblia para engañar a la gente.  Estas personas son las que causan divisiones y lo hacen porque a ellos lo único que les interesa es satisfacer sus propios apetitos.  Note lo que dice Pablo en Romanos 16:18, “Porque los tales son esclavos, no de Cristo nuestro Señor, sino de sus propios apetitos, y por medio de palabras suaves y lisonjeras engañan los corazones de los ingenuos.”

La advertencia para todos es: ¡Cuídense de los pastores que piden el diezmo! ¡Cuídense de sus palabras suaves y lisonjeras! Y lo más importante, ¡No sean ingenuos ni se dejen engañar! Tengamos siempre la actitud de los judíos de Berea que “…eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando diariamente las Escrituras, para ver si estas cosas eran así.” Que Dios nos ayude a ser más diligentes en el estudio de Su Palabra para no ser engañados por el error (1 Juan 4:1; cf. Apocalipsis 2:2).

¡A Dios sea la gloria!

[1] Ortiz, P., V., S.J. (2000). Léxico Hebreo-Español y Arameo-Español. Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas.

[2] Vine, W. (2000). Vine diccionario expositivo de palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento exhaustivo (electronic ed.). Nashville: Editorial Caribe.

[3] Freedman, D. N., Myers, A. C., & Beck, A. B. (2000). Eerdmans dictionary of the Bible (1315). Grand Rapids, Mich.: W.B. Eerdmans.

[4] Elwell, W. A., & Beitzel, B. J. (1988).  Baker encyclopedia of the Bible (2071). Grand Rapids, Mich.: Baker Book House.

[5] Péter-Contesse, R., & Ellington.  (1992).  A handbook on Leviticus.  UBS handbooks; Helps for translating (437). New York: United Bible Societies.

[6] Merrill, E. H. (2001). Vol. 4: Deuteronomy (electronic ed.). Logos Library System; the New American Commentary (240–241). Nashville: Broadman & Holman Publishers.

[7] Strong, J. (2002). Nueva concordancia Strong exhaustiva: Diccionario. Nashville, TN: Caribe.

[8] Freedman, D. N., Myers, A. C., & Beck, A. B. (2000).  Eerdmans dictionary of the Bible (1315). Grand Rapids, Mich.: W.B. Eerdmans.

[9] Myers, A. C. (1987). The Eerdmans Bible dictionary (1008). Grand Rapids, Mich.: Eerdmans.