PRÁCTICAS QUE LASTIMAN LA IGLESIA DEL SEÑOR: La predicación de la falsa doctrina por Willie A. Alvarenga

Otra práctica dañina que podemos añadir a la lista, y que ha afectado gravemente a la iglesia del Señor a través de los siglos, es la predicación de la falsa doctrina. Desde los días del Nuevo Testamento, las congregaciones han sufrido grandes consecuencias debido a hombres que no han mostrado respeto por la sana enseñanza revelada por Dios. El apóstol Pablo advirtió repetidamente acerca del peligro de aquellos que introducirían doctrinas extrañas y apartarían a los discípulos de la verdad (Hechos 20:28-30).

Cuando hablamos de la falsa doctrina, nos referimos a cualquier enseñanza que se encuentre en conflicto con la voluntad de Dios revelada en las Escrituras. Toda doctrina que contradiga el mensaje divino, altere el plan de salvación o menosprecie la autoridad de la Palabra de Dios debe ser considerada falsa doctrina (Gálatas 1:6-9).

La falsa doctrina siempre lastimará a la iglesia porque impide que los creyentes sean alimentados con el mensaje puro del evangelio. En lugar de edificar el alma y fortalecer la fe, produce confusión, división y alejamiento de Dios. Pablo enseñó que “toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir y para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16-17). Cuando el hombre sustituye la verdad divina por opiniones humanas, la iglesia sufre graves consecuencias espirituales.

Existen personas que enseñan error porque no han estudiado correctamente las Escrituras. No han aprendido los principios fundamentales de la interpretación Bíblica y, por consiguiente, transmiten aquello que desconocen. Pablo exhortó a Timoteo: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15).

Lamentablemente, también existen quienes enseñan falsa doctrina aun sabiendo que contradice la Palabra de Dios. Algunos simplemente repiten las enseñanzas de predicadores favoritos, familiares o amigos, colocando la lealtad humana por encima de la autoridad divina. Jesús condenó esta actitud cuando dijo: “En vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres” (Mateo 15:9).

Por lo tanto, surge una pregunta importante: ¿De qué manera lastima la falsa doctrina a la iglesia del Señor? Consideremos algunas respuestas.

1. La falsa doctrina contradice el mandamiento de enseñar únicamente la sana doctrina

Pablo ordenó: “Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina” (Tito 2:1). También exhortó a Timoteo a retener “la forma de las sanas palabras” (2 Timoteo 1:13). Dios nunca autorizó la enseñanza del error.

2. La falsa doctrina desvía a las personas del camino correcto

Jesús declaró: “Si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo” (Mateo 15:14). Los falsos maestros conducen a las almas lejos del camino de la salvación.

3. La falsa doctrina engaña a las personas sinceras e ingenuas

Romanos 16:17-18 enseña que los falsos maestros engañan “con suaves palabras y lisonjas”. Pedro también advirtió que muchos seguirían sus enseñanzas destructoras (2 Pedro 2:1-2).

4. La falsa doctrina reemplaza la predicación de la verdad

Pedro escribió: “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios” (1 Pedro 4:11). Cuando el error ocupa el púlpito, la iglesia deja de escuchar el mensaje que salva.

5. La falsa doctrina aparta a los creyentes de la fidelidad a Dios

Pablo reprendió a los gálatas porque estaban abandonando el verdadero evangelio (Gálatas 1:6-9). Asimismo, Himeneo y Fileto trastornaron la fe de algunos con sus falsas enseñanzas (2 Timoteo 2:16-18).

6. La falsa doctrina impide el crecimiento espiritual

Dios estableció hermanos espirituales para perfeccionar a los santos y llevarlos a la madurez (Efesios 4:11-16). La falsa doctrina produce inmadurez y hace que los cristianos sean “llevados por doquiera de todo viento de doctrina”.

7. La falsa doctrina produce confusión y división

“Dios no es Dios de confusión, sino de paz” (1 Corintios 14:33). Las enseñanzas equivocadas generan disputas, divisiones y conflictos dentro de la congregación (Romanos 16:17).

8. La falsa doctrina separa al hombre de Dios

Juan escribió: “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios” (2 Juan 9). El error doctrinal rompe la comunión con el Padre y con el Hijo.

9. La falsa doctrina trae condenación sobre quienes la enseñan

Pedro afirmó que los falsos maestros introducirán herejías destructoras y atraerán sobre sí mismos perdición (2 Pedro 2:1-3). Santiago también advirtió que los maestros recibirán una condenación/juicio más severa (Santiago 3:1).

10. La falsa doctrina contamina toda la congregación

Pablo declaró: “Un poco de levadura leuda toda la masa” (Gálatas 5:9). El error doctrinal rara vez permanece aislado; con el tiempo, afecta a toda la iglesia.

11. La falsa doctrina fomenta la apostasía

El Espíritu Santo anunció que “en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe” (1 Timoteo 4:1). La apostasía siempre comienza cuando las personas abandonan la verdad revelada.

12. La falsa doctrina endurece el corazón y produce resistencia a la verdad

Pablo habló de aquellos que “no sufrirán la sana doctrina” y preferirán maestros conforme a sus propios deseos (2 Timoteo 4:3-4). El error lleva al hombre a rechazar la voluntad de Dios.

13. La falsa doctrina destruye la unidad espiritual de la iglesia

Cristo oró para que sus discípulos fueran uno (Juan 17:20-21). La unidad verdadera solo puede existir cuando todos permanecen en la misma doctrina (Efesios 4:4-6).

14. La falsa doctrina deshonra el nombre de Cristo

Pedro enseñó que, por causa de los falsos maestros, “el camino de la verdad será blasfemado” (2 Pedro 2:2). El mundo observa las divisiones y los errores religiosos y llega a despreciar el evangelio.

Las iglesias que toleran la falsa doctrina se encuentran en un grave peligro espiritual. El crecimiento numérico, por sí solo, no constituye una evidencia de aprobación divina. Una congregación puede crecer en cantidad y, al mismo tiempo, alejarse de la verdad revelada. La fidelidad a Dios siempre debe tener prioridad sobre la popularidad y el éxito aparente.

La única manera de mantener una iglesia pura y obediente es mediante la exposición fiel y constante de la Palabra de Dios. Los cristianos deben desarrollar un profundo respeto por la autoridad de las Escrituras y examinar cuidadosamente toda enseñanza a la luz de la Biblia (Hechos 17:11).

Los ancianos tienen la responsabilidad de velar por el bienestar espiritual del rebaño y de protegerlo de los falsos maestros (Hechos 20:28-31; Tito 1:9). Asimismo, la congregación debe exigir que desde el púlpito se predique únicamente el consejo de Dios (Hch. 20:27).

Que cada uno de nosotros imite la actitud del salmista cuando declaró: “La suma de tu palabra es verdad” (Salmo 119:160). Que nuestro Padre celestial nos ayude a amar, respetar y defender siempre la sana doctrina revelada en Su santa Palabra.

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