PRÁCTICAS QUE LASTIMAN LA IGLESIA DEL SEÑOR: Predicadores que no predican la Palabra de Dios por Willie A. Alvarenga

Otra práctica dañina que podemos añadir a la lista, y que ha afectado gravemente a la iglesia del Señor, es la de aquellos predicadores que no proclaman fielmente la Palabra de Dios. Este problema ha perjudicado la obra del Señor durante muchos años. En muchos lugares, la iglesia sufre por causa de predicadores que no presentan el mensaje divino. Son expertos en historias, anécdotas, política, deportes y chistes, pero no en la exposición de las Sagradas Escrituras. Algunos han olvidado que el poder para transformar y edificar la vida de las personas se encuentra únicamente en la predicación del mensaje de Dios, y no en el entretenimiento ni en la sabiduría humana.

Repetidas veces encontramos exhortaciones claras a predicar la Palabra de Dios. Por ejemplo, el apóstol Pablo animó al evangelista Timoteo a retener la sana doctrina (2 Tim. 1:13) y a predicar la Palabra (2 Tim. 4:2). Asimismo, exhortó a Tito a enseñar todo lo que está de acuerdo con la sana doctrina (Tit. 2:1). El apóstol Pedro, quien nos dejó un extraordinario ejemplo de predicación saturada de Escritura en el día de Pentecostés, escribió: “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios” (1 P. 4:11). Solo de esta manera Dios será glorificado, como lo afirma la parte final de este mismo pasaje.

El Hijo de Dios, Jesucristo, también enfatizó que una de las razones por las cuales recorría diferentes lugares era para predicar la Palabra de Dios (Mr. 1:38). En el Antiguo Testamento observamos claramente cómo los profetas comprendieron la necesidad y la importancia de proclamar únicamente el mensaje divino (1 Rey. 22:14). Dios les ordenó predicar exclusivamente las palabras que Él les comunicaba (Jonás 3:2; Jer. 26:1-2). La expresión “Así dice el Señor” aparece repetidas veces en los escritos proféticos y nos recuerda la responsabilidad que tenemos de anunciar solamente lo que Dios revela en Su Palabra. Estos y muchos otros pasajes deberían ser memorizados por aquellos predicadores que no están edificando a la iglesia mediante la proclamación fiel de las Escrituras. Cierto predicador afirmó: “Los chistes y las largas ilustraciones e historias deben ocupar un lugar importante en la predicación porque a la gente le gustan y la hacen reír”. Tal declaración contradice claramente la enseñanza de la Palabra de Dios respecto a la clase de predicación que Él demanda de Sus siervos (cf. 2 Tim. 4:1-2; 1 P. 4:11).

¿De qué manera es lastimada la iglesia del Señor cuando la Palabra de Dios no se predica? Consideremos las siguientes consecuencias:

  1. La iglesia del Señor no es edificada cuando la Palabra de Dios no se predica (Hch. 20:32).
  2. Los predicadores desobedecen el mandato divino de proclamar fielmente Su Palabra (2 Tim. 4:2; Jonás 3:2; 1 P. 4:11; Tit. 2:1).
  3. A la iglesia se le priva del conocimiento de la Palabra de Dios (Oseas 4:6).
  4. La iglesia permanece en la ignorancia Bíblica, lo cual puede conducirla al cautiverio espiritual y a las falsas doctrinas (Isa. 5:13; Ef. 4:14).
  5. Los miembros no son preparados ni equipados para la obra del ministerio (Ef. 4:11-16).
  6. La iglesia puede perder el respeto por la autoridad de las Sagradas Escrituras (Col. 3:17).
  7. La iglesia deja de crecer en el conocimiento de la Palabra de Dios (2 P. 3:18; Col. 3:16; 1 P. 2:2).

La iglesia del Señor tiene el derecho y la responsabilidad de exigir que la Palabra de Dios sea predicada desde el púlpito. Los ancianos, quienes velan por el bienestar espiritual del rebaño (Heb. 13:17), deben asegurarse de que el predicador proclame la Palabra de Dios y no sus opiniones personales. Hoy más que nunca es indispensable regresar a la predicación completamente Bíblica que encontramos en las páginas de las Sagradas Escrituras.

RETOS QUE ENFRENTAN LOS JÓVENES: Memorizar los textos que hablan sobre la santidad por Willie A. Alvarenga

“MEMORIZAR LOS TEXTOS QUE HABLAN DE LA SANTIDAD”

Willie A. Alvarenga

Otro reto importante que enfrentan los jóvenes hoy es el de memorizar los textos que hablan de la santidad. Este es un desafío de gran importancia, ya que vivimos en un mundo donde la inmoralidad, la impureza y las tentaciones están presentes en todas partes. Los jóvenes cristianos necesitan tener la Palabra de Dios guardada en sus corazones para poder resistir al pecado y mantenerse fieles al Señor.

El salmista declaró: “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Sal. 119:11). Este pasaje muestra claramente el valor de la memorización Bíblica. Cuando la Palabra de Dios está grabada en nuestra mente y corazón, tendremos acceso inmediato a la voluntad divina en los momentos de prueba, tentación y decisión.

Jesús mismo nos dio el ejemplo. Cuando fue tentado por Satanás en el desierto, respondió a cada tentación con las palabras: “Escrito está” (Mt. 4:4, 7, 10). Nuestro Señor utilizó las Escrituras como un arma espiritual para vencer al enemigo. De igual manera, los jóvenes de hoy pueden vencer las tentaciones si conocen y recuerdan la Palabra de Dios.

La santidad no es una opción para el cristiano; es un mandato divino. Dios desea que Su pueblo refleje Su carácter santo en cada aspecto de la vida. Por esta razón, se anima a todos los jóvenes a memorizar y meditar en los siguientes textos:

Textos sobre la Santidad

“Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” (Mt. 5:8).

“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Heb. 12:14).

“Sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 P. 1:15-16).

“Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor” (2 Tim. 2:22).

“Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” (1 P. 2:11).

“No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?” (Gén. 39:9).

“Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios” (Heb. 13:4).

“¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra” (Sal. 119:9).

“Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación; que os apartéis de fornicación” (1 Ts. 4:3).

“Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación” (1 Ts. 4:7).

“Huid de la fornicación” (1 Co. 6:18).

“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo?” (1 Co. 6:19).

“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Co. 7:1).

“Absteneos de toda especie de mal” (1 Ts. 5:22).

“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca” (Ef. 4:29).

“No participéis en las obras infructuosas de las tinieblas” (Ef. 5:11).

“Todo lo verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro… en esto pensad” (Fil. 4:8).

Beneficios de Memorizar Textos sobre la Santidad

  1. Ayudan a resistir las tentaciones del pecado.
  2. Fortalecen nuestra comunión con Dios.
  3. Nos recuerdan constantemente la voluntad divina.
  4. Protegen nuestra mente de pensamientos impuros.
  5. Nos ayudan a tomar decisiones sabias.
  6. Nos preparan para enseñar y exhortar a otros.
  7. Nos motivan a vivir una vida que glorifique a Dios.

El joven cristiano que dedica tiempo a memorizar las Escrituras estará mejor preparado para enfrentar las pruebas espirituales de la vida. Cuando las tentaciones lleguen, la Palabra de Dios actuará como una luz que guía sus pasos y como una espada espiritual que le ayudará a vencer al enemigo (Sal. 119:105; Ef. 6:17).

Se anima a cada joven a memorizar estos textos, meditarlos diariamente y ponerlos en práctica. No basta solamente con conocerlos; es necesario obedecerlos. De esta manera, podrán mantenerse puros delante de Dios, ser ejemplos para otros y glorificar a Aquel que los llamó de las tinieblas a Su luz admirable (1 P. 2:9).

Que cada joven pueda decir junto con el salmista: “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti”(Sal. 119:11).

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PRÁCTICAS QUE LASTIMAN LA IGLESIA DEL SEÑOR – Padres ignorando la educación Bíblica de sus hijos por Willie A. Alvarenga

Otra práctica peligrosa que, a través de los siglos, ha perjudicado seriamente a la iglesia del Señor es la de padres que ignoran la educación Bíblica de sus hijos. Este ha sido un problema grave por mucho tiempo. Desde los días del Antiguo Testamento, Dios ha enfatizado la responsabilidad de los padres en instruir a sus hijos en Su Palabra (Deut. 6:6-7; 11:18-19). Sin embargo, a pesar de esta clara enseñanza, existen congregaciones que han sido afectadas profundamente debido a padres que han fallado en educar a sus hijos en el conocimiento de la Palabra de Dios.

Por ejemplo, hay padres que se conforman solamente con enviar a sus hijos a las clases de los domingos y miércoles, pero fallan en impartir enseñanza en sus propios hogares, olvidando que la responsabilidad principal recae sobre ellos y no exclusivamente sobre la iglesia (Ef. 6:4; Prov. 22:6). Hay padres que, cuando sus hijos cometen errores, no los corrigen apropiadamente, es decir, conforme a la Palabra de Dios (Prov. 13:24; 29:15). También hay padres que no creen en la disciplina para ayudar a sus hijos; tales han adoptado los caminos del mundo en lugar de lo que Dios enseña por medio de Su Palabra (Heb. 12:5-11).

Asimismo, algunos padres no hablan de Dios en el hogar, no leen las Escrituras con sus hijos, ni fomentan conversaciones espirituales, descuidando así una de las herramientas más importantes para formar corazones fieles (Deut. 6:7; Sal. 78:4-7). Otros permiten que las influencias del mundo —como malas compañías o entretenimiento inapropiado— moldeen el carácter de sus hijos más que la Palabra de Dios (1 Cor. 15:33; Rom. 12:2). Todo esto, de una forma u otra, afecta la obra del Señor en gran manera.

Debemos recordar que los hijos son el presente y el futuro de la iglesia. Ellos son quienes continuarán con la obra del Señor una vez que los padres ya no estén vivos (Sal. 127:3-5). Por ello, los padres deben preocuparse por la educación Bíblica de sus hijos, ya que esto les ayudará en su vida personal y espiritual, guiándolos por el camino correcto (Prov. 3:5-6; Ecl. 12:1).

¿Cuáles son las formas en las cuales podemos tomar una parte activa en la educación Bíblica de nuestros hijos? A continuación, se presentan algunas maneras en que esto se puede lograr.

Educamos a nuestros hijos:

  1. A través de presentarles un buen ejemplo de fidelidad a Dios (1 Tim. 4:12; Mt. 5:16; Fil. 3:17).
  2. A través de tomar el tiempo para aconsejarles en el camino del Señor (Tito 2:6-8; Sal. 119:24; Prov. 4:1-4).
  3. A través de orar juntos en familia (Ef. 6:18; Col. 4:2; 1 Tes. 5:17).
  4. A través de animarles a memorizar las Escrituras (Sal. 119:9, 11; Prov. 7:1-3; Col. 3:16).
  5. A través de animarles a estar presentes en los servicios de adoración de la iglesia (Heb. 10:24-25; Mt. 6:33; Sal. 122:1).
  6. A través de animarles a ser estudiantes diligentes de la Palabra de Dios (2 Tim. 2:15; Hch. 17:11; 2 Tim. 3:14-15).
  7. A través de animarles a amar a Dios con todo su ser (Mr. 12:30; Deut. 10:12; Jos. 24:15).
  8. A través de corregirlos y disciplinarlos con amor conforme a la voluntad de Dios (Ef. 6:4; Prov. 22:15; Heb. 12:7).
  9. A través de protegerlos de influencias negativas y guiarlos a escoger buenas compañías (Prov. 1:10; 1 Cor. 15:33; Sal. 1:1-2).
  10. A través de enseñarles a temer a Dios y guardar Sus mandamientos (Ecl. 12:13; Prov. 1:7).

Estas son solamente algunas formas de cómo podemos ocuparnos en la educación Bíblica de nuestros hijos. Estoy más que seguro de que todos los padres desean que sus hijos estén bien y que un día puedan estar en el cielo con Dios (3 Jn. 4). Sin embargo, para que esto sea una realidad, como padres debemos preocuparnos constantemente porque nuestros hijos conozcan a Dios y le sean fieles en todo (Jn. 17:3; Ap. 2:10).

Si esto no se hace, sufriremos al ver una generación que no conoce a Dios ni las grandes obras que Él ha hecho a través de los tiempos (Jueces 2:10-11; Oseas 4:6). Que sea Dios quien nos dé la sabiduría para preocuparnos diligentemente por la educación Bíblica de nuestros hijos (Stg. 1:5).

La Nueva Hermenéutica por Willie Alvarenga

A través de los tiempos  Satanás se ha esforzado a lo máximo por engañar a todos aquellos que se preocupan por estudiar la Biblia. Las artimañas que éste enemigo utiliza son muy eficaces y, por consiguiente, es imperativo que mantengamos los ojos de nuestro entendimiento muy abiertos para no caer en su error.  Una de las áreas en las cuales Satanás se enfoca es en el estudio de la Palabra de Dios. Si este adversario tiene éxito  en hacer que muchos crean contrario a lo que Dios pide, entonces tendrá éxito y varias personas serán guiadas por el camino del error.

Una de las herramientas que en estos momentos Satanás utiliza es la llamada “Nueva Hermenéutica”.  Pero bueno, en primer lugar hacemos la pregunta, ¿Qué es hermenéutica? Simple y sencillamente, la palabra hermenéutica denota el arte o la ciencia de la interpretación. En nuestro contexto, nos referimos al arte de interpretar las Escrituras que Dios ha hecho disponible para el hombre.  Ahora, la frase “nueva hermenéutica” simplemente denota la ciencia de interpretar la Biblia de una manera nueva y diferente.  Los proponentes de este nuevo método de interpretar la Biblia han llegado a la conclusión de que la manera de cómo la antigua hermenéutica interpreta la Biblia no es lo que les conviene, y por lo tanto, se debe inventar o establecer un nuevo método de ver las cosas, no como Dios quiere, sino como el hombre desea, algo que está en completa contradicción con lo que Dios dice en Su Palabra (Proverbios 14:12; 16:25; Jeremías 10:23).

Por muchos años se ha interpretado la Palabra de Dios utilizando tres métodos de suma importancia: (1)  El mandamiento directo, (2) La inferencia necesaria o implicación y (3)  El ejemplo apostólico  aprobado. Todas las prácticas que la Iglesia de Cristo ha llevado a cabo desde su inicio han sido tomadas siguiendo estos tres métodos de interpretación Bíblica.  Nuestro Señor Jesucristo utilizó los primeros dos métodos, el mandamiento directo y la inferencia necesaria.  Para ello le invito a que considere los siguientes pasajes de la Escritura: Mateo 12:1-8; Mateo 22:23-33. En estos dos pasajes, Jesús utilizó los ejemplos de eventos en el pasado para establecer Su autoridad y de esta manera, refutar el razonamiento erróneo de aquellos que se oponían a lo que Él practicaba y enseñaba.

Los 5 actos de adoración que la Iglesia observa se derivan del mandamiento directo, inferencia necesaria y ejemplo apostólico aprobado.  Por ejemplo, la Cena del Señor sabemos que se debe observar el primer día de la semana (domingo). El ejemplo apostólico aprobado que encontramos en Hechos 20:7 muestra que éste es el caso.  Pasajes como Hechos 2:42 y 1 Corintios 11 hablan de la frecuencia con la cual se debe observar este acto de adoración y el mandamiento que se presenta para el tal. Los defensores de la nueva hermenéutica argumentan que la Cena del Señor se puede observar en cualquier otro día, y no necesariamente el domingo, que es el primer día de la semana. Su manera de interpretar la Biblia incorrectamente los lleva por el sendero equivocado.

¿Cuáles son algunos de los puntos relacionados a la “nueva hermenéutica”? Observemos algunos puntos relacionados a esta doctrina:

  1. La nueva hermenéutica ataca la autoridad de las Escrituras y da lugar para que la Biblia se interprete de una manera incorrecta y de acuerdo a lo que al hombre le conviene y no lo que Dios manda
  2. La nueva hermenéutica interpreta la Biblia de tal manera que pervierte la manera de cómo adoramos a nuestro Dios, permitiendo que los instrumentos mecánicos se introduzcan en la adoración, cambiando el día en el cual la Santa Cena se debe observar, permitiendo que las mujeres participen en la adoración predicando y enseñando, cambiando el nombre por el cual se identifica la Iglesia, etc. Debe haber un cambio de la manera de interpretar la Biblia para que estas prácticas encuentren una puerta abierta en las Iglesias de Cristo; de otra manera no lo podrán hacer, ya que la Biblia en ninguna parte autoriza dichas prácticas
  3. La nueva hermenéutica, por medio de sus erróneas interpretaciones, abre la puerta para que el denominacionalismo se penetre en la Iglesia pura de nuestro Señor Jesucristo, enseñando que los miembros de las denominaciones son nuestros hermanos en Cristo y que en el día final, tales serán salvos. Nuevamente, debe haber un cambio de la doctrina de Cristo para que esta falsa doctrina, pueda ser aceptada en la Iglesia
  4. La nueva hermenéutica considera las interpretaciones correctas de la Biblia como algo legalista y extremista. Para los proponentes de la nueva hermenéutica, los que la interpretan correctamente la Biblia están equivocados y son de una mente cerrada y no abierta. Tales son catalogados como “fariseos”, “legalistas” o “extremistas”.
  5. La nueva hermenéutica propone presentar un Dios que aprueba el pecado bajo la excusa de que lo más importante es el amor y no la doctrina.
  6. La nueva hermenéutica establece la doctrina de que los falsos maestros pueden tener comunión con la Iglesia de Cristo.
  7. La nueva hermenéutica le da la espalda a la lógica, es decir, al razonamiento correcto.

Estos son solamente algunos de las puntos en los cuales usted puede darse cuenta que Satanás está trabajando para pervertir lo que Dios ya ha establecido por medio de Su Palabra. Hermanos, esto no es nada nuevo. Desde el principio de los tiempos Satanás ha tratado de cambiar la Palabra de Dios para engañar al hombre. Cuando usted escuche de alguien que está cambiando lo que Dios ya ha estipulado en la Biblia, usted puede darse cuenta que tal persona está apoyando la nueva hermenéutica.

Hermanos en Cristo, es imperativo que tengamos mucho cuidado de no caer en el error de Satanás.  Los que defienden la necesidad de una nueva hermenéutica, es decir, una nueva manera de interpretar las Escrituras, están tratando de cambiar las cosas para que de esta manera, el hombre pueda hacer lo que él quiera, y no lo que Dios manda por medio de Su Palabra.  Así que, con esto en mente, le animo en el nombre del Señor a que no permita que esta práctica de la nueva hermenéutica llegue a su congregación. Lamentablemente muchas congregaciones han abierto la puerta a este error.  Si usted desea que la Iglesia de Cristo permanezca firme en la sana doctrina, le animo  que por favor se mantenga despierto para que no permita que las artimañas del error le hagan caer en las garras del enemigo.

Recuerde que hay serias consecuencias cuando no permanecemos en lo que Dios nos manda por medio de Su Palabra.  Le invito que por favor considere los siguientes pasajes de la Escritura, los cuales se aplican a cada uno de nosotros y nos exhortan a tener cuidado (1 Corintios 4:6; 2 Juan 9-11; 1 Pedro 4:11; Deuteronomio 4:2; Proverbios 30:6; Apocalipsis 22:18-19; 1 Timoteo 4:1-4; 1 Juan 4:1; Tito 2:1).  Exhorto a mis hermanos a que seamos estudiantes diligentes de la Biblia para que, estando preparados, podamos refutar el error que hoy en día se presenta en muchos lugares.  El no hacer esto, causará que nuestra alma se pierda por causa de ir en pos de la falsa doctrina. Satanás es muy astuto, y presenta el error como si fuese la verdad de Dios.  Por esto, mis amados hermanos, el conocimiento de la Palabra de Dios es de vital importancia (2 Pedro 3:18; 2 Timoteo 2:15; Oseas 4:6; Isaías 5:13).

Muchas gracias por considerar este breve artículo sobre la nueva hermenéutica. Qué el Dios del cielo nos ayude a no ser engañados por el error de las corrientes del cambio.

 

Willie A. Alvarenga

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