RETOS QUE ENFRENTA EL JOVEN: Ser Luz en la Oscuridad por Willie A. Alvarenga

Otro reto importante que enfrentan los jóvenes hoy es ser una luz en medio de la oscuridad. Vivimos en un mundo donde el pecado es promovido, la inmoralidad es celebrada y los valores Bíblicos son rechazados cada vez más. Ante esta realidad, Dios llama a los jóvenes cristianos a vivir de manera diferente y a influir positivamente en quienes les rodean. El apóstol Pablo escribió a los santos en Filipos: “Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” (Fil. 2:15). Estas palabras muestran claramente la responsabilidad que tiene cada cristiano de reflejar el carácter de Cristo en su vida diaria.

Jesús también exhortó a Sus discípulos a ser luz en el mundo cuando dijo: “Vosotros sois la luz del mundo” (Mt. 5:14-16). La luz tiene la capacidad de disipar las tinieblas, mostrar el camino correcto y servir de guía para quienes están perdidos. De la misma manera, el joven cristiano debe dejar que su conducta, palabras y acciones reflejen la voluntad de Dios. Pedro escribió: “Mas vosotros sois linaje escogido… para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 P. 2:9).

¿Cómo pueden los jóvenes ser una luz en la oscuridad? Considere las siguientes maneras:

(1) Amando a Dios con todo su ser (Mr. 12:30). El amor genuino por Dios motiva la obediencia y la fidelidad (Jn. 14:15).

(2) Siendo un ejemplo de fidelidad (Tit. 2:6-8). Pablo exhortó a Timoteo: “Sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza” (1 Tim. 4:12).

(3) Siendo un ejemplo de santidad (1 Cor. 6:18-20; Heb. 12:14). Dios llama a Sus hijos a ser santos en toda su manera de vivir (1 P. 1:15-16).

(4) No hablando palabras corrompidas (Ef. 4:29; Col. 4:6). Las palabras del cristiano deben edificar y mostrar gracia a quienes las escuchan.

(5) Obedeciendo a sus padres (Ef. 6:1-3). La obediencia y el respeto a los padres agradan a Dios y constituyen una poderosa influencia para otros jóvenes.

(6) Amando a su prójimo (Mr. 12:31). El amor cristiano demuestra al mundo que somos discípulos de Cristo (Jn. 13:34-35).

(7) No imitando los malos ejemplos (3 Jn. 11; Rom. 12:1-2). El joven fiel no sigue las modas pecaminosas ni las prácticas contrarias a la voluntad de Dios.

(8) Hablando a otros de Cristo (Mr. 16:15). Compartir el evangelio es una de las formas más efectivas de iluminar un mundo perdido (Rom. 1:16).

(9) Manteniéndose puro en pensamiento y conducta (Fil. 4:8). La pureza moral es cada vez más necesaria en una sociedad llena de corrupción e impureza.

(10) Escogiendo buenas amistades (1 Cor. 15:33). Las compañías influyen grandemente en el carácter y en las decisiones espirituales.

(11) Perseverando en la oración (1 Tes. 5:17). La oración fortalece la fe y ayuda al cristiano a mantenerse firme frente a las tentaciones (Mt. 26:41).

(12) Estudiando diligentemente la palabra de Dios (2 Tim. 2:15). La luz espiritual aumenta cuando el cristiano conoce y aplica las Escrituras en su vida.

Estas son solamente algunas maneras en las que los jóvenes pueden dejar que la luz de Cristo brille en sus vidas. Cuando un joven vive conforme a la voluntad de Dios, puede convertirse en una influencia positiva para sus amigos, compañeros de escuela, familiares y comunidad. Su ejemplo puede motivar a otros a buscar a Dios y obedecer el evangelio de Cristo.

Nunca subestimes el impacto que una vida fiel puede tener en los demás. Daniel fue una luz en medio de una nación pagana (Dan. 1:8; 6:10), José permaneció fiel a Dios en Egipto (Gen. 39:7-12), y Timoteo fue un ejemplo para los creyentes desde su juventud (1 Tim. 4:12). Estos hombres demostraron que es posible mantenerse fiel a Dios aun cuando la mayoría decide seguir otro camino. Ellos son un ejemplo de cómo ser luz en la oscuridad. 

Por lo tanto, le animamos a todo joven a ser una luz en la oscuridad para que Dios sea glorificado. Recuerda que tienes el potencial para lograrlo porque Dios te ha dado todo lo necesario para la vida y la piedad (2 P. 1:3). También te ha dado un espíritu de poder, amor y dominio propio (2 Tim. 1:7). Permite que la luz de Cristo brille constantemente en tu vida para que otros vean tus buenas obras y glorifiquen a tu Padre que está en los cielos (Mt. 5:16).

A Dios sea la gloria por medio de tu vida y servicio fiel al Señor.

btsop2004@gmail.com

RETOS QUE ENFRENTAN LOS JÓVENES – “IMITAR LA VIDA DE JESÚS” por Willie A. Alvarenga

Uno de los retos más grandes que enfrentan los jóvenes cristianos hoy en día es el de imitar la vida de Jesús. Vivimos en una sociedad donde muchos jóvenes toman como modelo a artistas, deportistas, cantantes o personajes famosos, olvidando que el único ejemplo perfecto digno de imitación es Cristo Jesús. El apóstol Pablo escribió a los santos en Corinto: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Cor. 11:1). El verbo “sed” se encuentra en modo imperativo y tiempo presente, indicando que imitar a Pablo y a Cristo no es una sugerencia opcional, sino un mandato continuo para todos los cristianos.

La Biblia enseña claramente que el cristiano no debe conformarse a los caminos de este mundo. Pablo exhortó: “Y no os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento” (Rom. 12:2). Lamentablemente, muchos jóvenes permiten que las modas, las redes sociales, las amistades incorrectas y los deseos carnales influyan más en sus vidas que la Palabra de Dios. El apóstol Juan advirtió: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo” (1 Jn. 2:15-17). Todo lo que el mundo ofrece es temporal y puede apartar al joven de Dios. Moisés comprendió esta verdad cuando prefirió sufrir con el pueblo de Dios antes que gozar “de los deleites temporales del pecado” (Heb. 11:25).

El joven fiel debe esforzarse diariamente por imitar las virtudes y el carácter de Cristo. Jesús mismo declaró: “Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis” (Jn. 13:15). El discípulo de Cristo debe reflejar Su vida en cada aspecto de su conducta.

El joven cristiano debe imitar de Jesús:

  1. Su obediencia al Padre.
    Jesús siempre hizo la voluntad de Dios. Él dijo: “Porque yo hago siempre lo que le agrada” (Jn. 8:29). Aun en medio del sufrimiento, Cristo obedeció perfectamente al Padre (Heb. 5:8-9; 10:7-9). El joven que desea agradar a Dios debe aprender a obedecer Su Palabra sin reservas (Jn. 14:15).
  2. Su perseverancia en las pruebas.
    Jesús sufrió rechazo, burlas y persecución, pero nunca abandonó Su misión. Pedro escribió: “Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas” (1 P. 2:21-25). Muchos jóvenes enfrentan presión social, críticas o tentaciones, pero deben permanecer firmes en la fe (Stg. 1:12).
  3. Su amor por los demás.
    Cristo mostró un amor incomparable hacia todos. Él enseñó: “Que os améis unos a otros; como yo os he amado” (Jn. 13:34-35). El amor cristiano se demuestra con acciones, servicio, paciencia y compasión (1 Cor. 13:4-7).
  4. Su vida de oración.
    Jesús dedicaba tiempo constante a la oración. Marcos 1:35 declara que muy de mañana buscaba lugares solitarios para orar. En Getsemaní también mostró dependencia total del Padre (Mt. 26:36-46). El joven necesita desarrollar una vida espiritual fuerte mediante la oración constante (1 Tes. 5:17).
  5. Su compasión por las almas perdidas.
    Jesús tuvo compasión de las multitudes porque estaban “como ovejas que no tienen pastor” (Mt. 9:36-38). Cristo vino a buscar y salvar lo que se había perdido (Lc. 19:10). El joven cristiano debe preocuparse por compartir el evangelio con sus amigos y familiares (Mr. 16:15-16).
  6. Su disposición para perdonar.
    Aun estando en la cruz, Jesús dijo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc. 23:34). El joven debe evitar el rencor y practicar el perdón (Ef. 4:31-32; Col. 3:13).
  7. Su dominio propio frente a la tentación.
    Jesús venció las tentaciones de Satanás usando la Palabra de Dios (Mt. 4:1-11). Hoy en día los jóvenes enfrentan tentaciones relacionadas con la inmoralidad, las malas amistades, las drogas, el lenguaje corrupto y el entretenimiento pecaminoso. Sin embargo, Dios provee la salida para vencer (1 Cor. 10:13). El dominio propio es una característica esencial del cristiano fiel (Gál. 5:22-23).
  8. Su humildad y espíritu de servicio.
    Jesús, siendo el Hijo de Dios, vino para servir y no para ser servido (Mr. 10:45). Lavó los pies de Sus discípulos como ejemplo de humildad y servicio a los demás (Jn. 13:3-5). El joven cristiano debe rechazar el orgullo y aprender a servir a los demás con sencillez y amor (Fil. 2:3-5).
  9. Su pureza de vida.
    Cristo vivió sin pecado (1 P. 2:22). En un mundo lleno de corrupción moral, el joven debe mantenerse limpio en pensamiento, palabra y conducta. Pablo exhortó a Timoteo: “Sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza” (1 Tim. 4:12).
  10. Su fidelidad a la verdad.
    Jesús siempre enseñó la verdad divina sin comprometerla (Jn. 17:17). Hoy muchos cambian la verdad para agradar al mundo, pero el joven cristiano debe permanecer firme en la sana doctrina (2 Tim. 1:13; Judas 3).

Los jóvenes que deciden imitar la vida de Jesús serán una luz en medio de las tinieblas (Mt. 5:14-16). Sus vidas influirán positivamente en otros y glorificarán a Dios. Aunque el camino cristiano no siempre es fácil, vale la pena seguir las pisadas del Salvador. Pedro preguntó: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn. 6:68).

Se anima a todos los jóvenes a buscar a Dios diariamente por medio de la oración, el estudio diligente de las Escrituras y la obediencia fiel. Si permiten que Cristo viva en ellos, entonces el mundo podrá ver reflejado el carácter de Jesús en sus vidas (Gál. 2:20). El joven que imita a Cristo encontrará propósito, fortaleza y esperanza eterna.

RETOS QUE ENFRENTA EL JOVEN: NO CEDER A LA PRESIÓN DEL MUNDO por Willie A. Alvarenga

Uno de los retos más grandes que los jóvenes enfrentan hoy en día es el de no ceder a la presión del mundo. Vivimos en una sociedad donde constantemente se promueve el pecado, la inmoralidad, la desobediencia a Dios y el rechazo de los valores Bíblicos. Los jóvenes son bombardeados diariamente por medio de las redes sociales, amistades, entretenimiento y la cultura moderna, los cuales muchas veces buscan alejarlos de Dios y de Su voluntad.

El proverbista escribió: “Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, no consientas” (Prov. 1:10). El término “consientas” denota el acto de dejarse seducir o influenciar por alguien; ceder ante sus demandas o aceptar voluntariamente cierto curso de acción como señal de obediencia o sumisión. Dios desea que los jóvenes tengan el valor de decir “no” al pecado y mantenerse firmes en medio de una generación corrompida (Fil. 2:15).

La presión del mundo puede manifestarse de muchas maneras: presión para participar en conversaciones impuras, consumir entretenimiento pecaminoso, vestir de manera indecente, practicar el bullying, consumir drogas o alcohol, participar en inmoralidad sexual, mentir para ser aceptado o abandonar la fidelidad a Dios con tal de encajar entre los demás. Muchos jóvenes han cedido a esta presión porque desean ser aceptados por otros. Sin embargo, la Biblia enseña claramente que “las malas compañías corrompen las buenas costumbres” (1 Cor. 15:33).

Moisés entendió que los placeres del pecado son temporales. Hebreos 11:25 dice que él prefirió “ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado”. El mundo ofrece placer momentáneo; sin embargo, este placer siempre trae consecuencias dolorosas. Romanos 6:23 enseña que “la paga del pecado es muerte”, y Santiago 1:13-15 explica que el pecado, después que ha sido consumado, da a luz la muerte espiritual.

El joven cristiano debe recordar que no puede amar al mundo y agradar a Dios al mismo tiempo. El apóstol Juan escribió: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo” (1 Jn. 2:15-17). Santiago también declara que “la amistad del mundo es enemistad contra Dios” (Stg. 4:4). Por esta razón, el joven fiel debe esforzarse por vivir una vida santa y apartada del pecado (1 Ped. 1:14-16).

¿Qué puede hacer el joven cristiano para no ceder a la presión del mundo? La Biblia ofrece principios prácticos que ayudarán a permanecer firmes:

  1. Orar constantemente a Dios para no caer en tentación y pedir sabiduría (Mt. 26:41; Stg. 1:5-6; Fil. 4:6-7).
  2. Utilizar toda la armadura de Dios para resistir las asechanzas del diablo (Ef. 6:10-18).
  3. Imitar el ejemplo de jóvenes fieles como José, quien huyó de la inmoralidad (Gen. 39:7-12), y Daniel, quien decidió no contaminarse (Dan. 1:8).
  4. Llenar la mente con la Palabra de Dios, ya que ésta ayuda a vencer el pecado (Sal. 119:9-11; Col. 3:16).
  5. Escoger amistades sabias y espirituales que ayuden a acercarse más a Dios (Prov. 13:20).
  6. Recordar que las cosas del mundo son temporales y pronto pasarán (1 Jn. 2:15-17; 2 Cor. 4:18).
  7. Cultivar un amor profundo por Dios con todo el corazón (Mr. 12:30), pues quien ama verdaderamente a Dios procurará obedecerle (Jn. 14:15).
  8. Mantenerse ocupado en las cosas espirituales, participando fielmente en la adoración, el estudio Bíblico y las buenas obras (Heb. 10:24-25).
  9. Pensar antes de actuar, recordando que cada decisión tiene consecuencias (Gál. 6:7-8).
  10. Confiar en que Dios siempre dará la salida ante la tentación (1 Cor. 10:13).

El joven cristiano no está solo en esta lucha. Dios promete fortalecer a aquellos que permanecen fieles. Pablo escribió: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4:13). Aunque la presión del mundo sea grande, el poder de Dios es mucho mayor. Por lo tanto, el joven debe mantenerse firme, valiente y fiel, recordando siempre que en Cristo “somos más que vencedores” (Rom. 8:37-39). Así que, nunca cedas a la presión el mundo. 

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RETOS QUE ENFRENTAN LOS JÓVENES – “APRENDER A MANTENERSE OCUPADOS EN LA OBRA DEL SEÑOR” por Willie A. Alvarenga

Otro reto importante que los jóvenes enfrentan hoy en día es aprender a mantenerse ocupados en la obra del Señor. Las distracciones que este mundo presenta al joven Cristiano son muchas. En la mayoría de los casos, estas distracciones impiden que los jóvenes permanezcan activos en el servicio a Dios. La Biblia nos recuerda que los Cristianos no deben permitir que el mundo los aparte de su fidelidad a Dios. 1 Juan enseña que no debemos amar al mundo ni las cosas que están en el mundo, porque el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre (1 Juan 2:15-17). Los jóvenes Cristianos deben recordar que Satanás constantemente busca oportunidades para desanimarlos de servir fielmente a Dios. Por esta razón, deben permanecer espiritualmente alertas y firmes en su compromiso con Cristo.

¿Cuáles son algunas actividades en las que los jóvenes deberían participar, pero muchas veces no lo hacen a causa de las distracciones? Las siguientes son dignas de seria consideración: (1) Participar en los diferentes privilegios durante la adoración a Dios, tales como cantar, dirigir oraciones, lecturas Bíblicas, asistir en la Cena del Señor, devocionales y otras áreas de servicio, (2) Participar en actividades juveniles que fortalezcan la comunión Cristiana y el crecimiento espiritual, (3) Participar en el evangelismo personal compartiendo el evangelio con amigos, compañeros de escuela, vecinos y familiares, (4) Ayudar en eventos congregacionales tales como conferencias, campañas evangelísticas, seminarios, escuelas Bíblicas de vacaciones y reuniones evangelísticas, y (5) Animar a otros jóvenes a ser miembros activos y fieles de la congregación. Eclesiastés recuerda a los jóvenes: “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud” (Eclesiastés 12:1). Asimismo, 1 Timoteo enseña que los jóvenes Cristianos pueden ser ejemplos “en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza” (1 Timoteo 4:12).

Dios siempre se ha agradado de los jóvenes que toman muy en serio el trabajo de Su reino. A través de las Escrituras leemos acerca de jóvenes fieles como José, Daniel y Timoteo, quienes permanecieron fieles a Dios a pesar de circunstancias difíciles y presiones mundanas. Joven, tú tienes un gran potencial para servir fielmente a nuestro Dios. Nunca subestimes el valor de tu servicio en el reino de Cristo. Por lo tanto, se te anima a hacer todo esfuerzo para evitar que las distracciones de este mundo te aparten de ofrecer un servicio agradable a Dios. Colosenses exhorta a los Cristianos: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” (Colosenses 3:23). A todos los jóvenes que ya están activos en la obra del Señor, muchas gracias por su fiel servicio a Dios y por su ejemplo para otros. Sigan adelante, “firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre” (1 Corintios 15:58).

RETOS QUE ENFRENTA EL JOVEN: APRENDER A ORAR COMO JESÚS ORABA por Willie A. Alvarenga

Otro reto importante que los jóvenes enfrentan hoy es aprender a orar como Jesús oraba. La oración es una parte esencial de la vida del cristiano (Fil. 4:6-7; Heb. 4:16). No se puede vivir la voluntad de Dios en nuestras vidas a menos que se tome muy en serio la práctica de la oración (Mt. 26:41). La Biblia enseña mucho acerca de nuestra comunicación con Dios, mostrando que la oración fortalece la fe, trae paz al corazón y nos acerca más al Padre (Sal. 55:17; Jer. 33:3). El apóstol Pablo enfatizó el mandato de orar sin cesar (1 Tes. 5:17; Col. 4:2; Rom. 12:12), recordándonos que la oración debe ser constante, perseverante y llena de gratitud.

Esta práctica de la oración estuvo muy cerca del corazón de Jesús. Él es, en verdad, nuestro mejor y supremo ejemplo a seguir respecto a la oración (1 P. 2:21). A través de los evangelios según Mateo, Marcos, Lucas y Juan, vemos que Jesús practicó la oración en distintos contextos y momentos clave de su vida. Por ejemplo, oró en su bautismo (Lc. 3:21), mostrando dependencia del Padre desde el inicio de Su ministerio; oraba muy temprano por las mañanas (Mr. 1:35), evidenciando disciplina espiritual; oraba largamente antes de tomar decisiones importantes (Lc. 6:12), enseñándonos a buscar la dirección divina; oraba antes de comer (Jn. 6:11), manifestando gratitud; oraba por sus discípulos (Jn. 17), demostrando amor e intercesión; y oraba en los momentos más difíciles de su vida (Mt. 26:36-46; Heb. 5:7), revelando su completa sumisión a la voluntad de Dios.

Además, Jesús no solo practicó la oración, sino que también enseñó cómo orar correctamente. En el Sermón del Monte, instruyó a sus discípulos sobre la actitud correcta en la oración (Mt. 6:5-15), enfatizando sinceridad, humildad y confianza en Dios. También enseñó la importancia de la perseverancia mediante parábolas como la del amigo importuno y la viuda persistente (Lc. 11:5-13; 18:1-8). De igual manera, mostró que la oración debe hacerse con fe (Mr. 11:24), conforme a la voluntad de Dios (Mt. 6:10), y con un corazón limpio (Sal. 66:18).

Esta es la vida de oración que cada joven cristiano debe imitar de Jesús. Es un reto vivir de esta manera en medio de un mundo lleno de distracciones, pero no es imposible (Fil. 4:13). Requiere disciplina, deseo espiritual y un corazón dispuesto a agradar a Dios (Col. 3:17). La oración constante ayudará al joven a vencer la tentación, fortalecer su fe y mantenerse firme en el camino del Señor (Ef. 6:18).

Por lo tanto, se te anima a que ores a Dios para pedir sabiduría (Stg. 1:5) y aprender a orar como Él desea. Haz de la oración una prioridad diaria en tu vida. Las bendiciones que recibirás al hacerlo serán grandes, pues Dios escucha a sus hijos y responde conforme a su perfecta voluntad (1 Jn. 5:14-15).

Retos que enfrentan los jóvenes: Convertirse en una «Biblia Andante» por Willie A. Alvarenga

Otro reto importante que los jóvenes enfrentan hoy en día es llegar a ser una “Biblia andante”. Esta expresión se ha utilizado por años para describir a cristianos—tanto jóvenes como adultos—que han dedicado tiempo, esfuerzo y disciplina a memorizar las Escrituras y a familiarizarse profundamente con las enseñanzas de la Palabra de Dios. Una “Biblia andante” no es simplemente alguien que puede citar muchos versículos de memoria, sino una persona que vive fielmente, aplica y enseña lo que Dios ha revelado. Es alguien cuya vida refleja el conocimiento bíblico en su conducta diaria (cf. Santiago 1:22).

Los jóvenes poseen un gran potencial para alcanzar esta meta. Sus mentes y corazones pueden compararse con una “esponja” que absorbe fácilmente el conocimiento. La Escritura misma reconoce el potencial espiritual de la juventud. Eclesiastés 12:1 exhorta: “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud”, mientras que 1 Timoteo 4:12 anima: “Ninguno tenga en poco tu juventud…”. Muchos jóvenes fieles a lo largo de la historia bíblica demostraron que es posible conocer profundamente la voluntad de Dios desde temprana edad, como Timoteo, quien desde la niñez conocía las Sagradas Escrituras (2 Timoteo 3:15).

Memorizar las Escrituras es una herramienta poderosa para la vida cristiana. No solo fortalece la fe, sino que también capacita a los jóvenes para enfrentar la tentación y enseñar a otros. La Biblia enseña claramente: “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra”, y “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Salmo 119:9, 11). Además, la Palabra de Dios es descrita como luz y guía (Salmo 119:105), viva y eficaz (Hebreos 4:12), y capaz de equiparnos para toda buena obra (2 Timoteo 3:16–17).

Cuando un joven decide llenarse de la Palabra de Dios, experimenta muchas bendiciones. Obtiene fortaleza contra el pecado, siguiendo el ejemplo de Jesús, quien usó la Escritura para resistir la tentación (Mateo 4:1–11). Está preparado para enseñar a otros, como instruye 1 Pedro 3:15, estando siempre listo para presentar defensa. También experimenta crecimiento espiritual continuo, deseando “la leche espiritual no adulterada” (1 Pedro 2:2), y adquiere verdadera sabiduría, ya que “la ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo” (Salmo 19:7). Además, su obediencia se convierte en evidencia de su amor por Dios: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15).

Convertirse en una “Biblia andante” requiere disciplina y compromiso. Los jóvenes pueden cultivar esta meta mediante la lectura diaria de la Biblia (Josué 1:8), la memorización constante de versículos, la meditación en la Palabra (Salmo 1:1–2), el escuchar enseñanza bíblica sana y la aplicación de lo aprendido en la vida cotidiana. Estas prácticas ayudan a transformar el conocimiento en una vida fiel.

El joven cristiano enfrenta muchos retos en el mundo actual, pero uno de los más importantes es llenarse de la Palabra de Dios (Colosenses 3:16). Llegar a ser una “Biblia andante” no es opcional para el crecimiento espiritual; es esencial. Al hacerlo, el joven no solo agradará a Dios, sino que también estará mejor preparado para enfrentar la vida, ayudar a otros y, finalmente, alcanzar la vida eterna. Como declaró el salmista: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105). ¡Que Dios nos ayude a ser “Biblias andantes” en nuestra vida!

Revista Instruyendo a la Hermandad # 77 (marzo-abril)

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Instruyendo a la Hermandad Marzo–Abril 2016