Otro reto importante que enfrentan los jóvenes hoy es el de memorizar textos Bíblicos que nos advierten acerca del peligro de hablar malas palabras. Este es un reto muy importante porque no solamente ejercita la mente y fortalece la memoria, sino que también ayuda a recordar constantemente la clase de palabras que no deben salir de nuestra boca. La Biblia enseña que nuestras palabras tienen un gran impacto en nuestra vida espiritual y en la vida de quienes nos rodean.
Jesús enseñó que las palabras son una manifestación de lo que hay en el corazón. Él dijo: “Porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34). Por esta razón, el Cristiano debe esforzarse por mantener un corazón puro para que sus palabras también sean agradables delante de Dios. El joven que memoriza y medita en la Palabra de Dios tendrá una mayor capacidad para controlar su lengua y evitar expresiones que deshonren a Dios.
Observemos algunos pasajes que merecen ser memorizados:
Efesios 4:29 – No hablar palabras corrompidas, sino solamente aquellas que puedan edificar y dar gracia a los oyentes.
Colosenses 3:9 y Proverbios 12:22 – No pronunciar mentiras, porque Dios aborrece los labios mentirosos.
Colosenses 4:6 – Hablar solamente palabras con gracia y sazonadas con sal.
Mateo 12:36-37 – Las palabras que hablamos pueden justificarnos o condenarnos delante de Dios.
Efesios 5:4 y Colosenses 3:8 – No hablar palabras deshonestas, obscenas o vergonzosas.
Proverbios 15:1 – Evitar las palabras ásperas que provocan conflictos y aprender a responder con mansedumbre.
Santiago 3:9-10 – No usar la lengua para maldecir a los hombres creados a la imagen de Dios.
Proverbios 4:24 – Alejar de nuestra boca toda perversidad y corrupción.
Proverbios 10:19 – Aprender a controlar la lengua, recordando que en las muchas palabras no falta pecado.
Salmo 19:14 – Procurar que los dichos de nuestra boca sean agradables delante de Dios.
Proverbios 21:23 – Guardar nuestra boca y nuestra lengua para evitar muchos problemas y angustias.
Santiago 1:26 – Recordar que una religión que no controla la lengua es una religión vana.
Proverbios 13:3 – Entender que quien guarda su boca guarda su vida.
Efesios 4:31-32 – Desechar toda amargura, ira y malicia, hablando con bondad y misericordia.
El joven Cristiano debe comprender que las malas palabras, los insultos, las burlas, las mentiras, los chismes y las expresiones ofensivas no tienen lugar en la vida de aquellos que desean agradar a Dios. La lengua puede ser utilizada para bendecir o para destruir. Por lo tanto, debemos usarla para animar, enseñar, consolar y glorificar a Dios.
La memorización de estos textos ayudará al joven a resistir las influencias negativas del mundo, a fortalecer su carácter Cristiano y a desarrollar un lenguaje digno del evangelio de Cristo. Cuando la Palabra de Dios habita abundantemente en nuestro corazón, tendremos mayor facilidad para hablar de una manera que honre a nuestro Padre celestial.
Estos versículos pueden ayudarte a evitar palabras que pongan en peligro tu influencia Cristiana y tu salvación eterna. Procuremos siempre hablar palabras que edifiquen, animen y sean de gran bendición para quienes las escuchan. Recordemos las palabras de Pablo: “Sea vuestra palabra siempre con gracia” (Colosenses 4:6).