RETOS QUE ENFRENTA EL JOVEN: Comenzar a pedirle a Dios por una esposa o un esposo fiel por Willie A. Alvarenga

Uno de los retos más importantes que enfrentan los jóvenes cristianos hoy es comenzar, desde una temprana edad, a pedirle a Dios por una esposa o un esposo fiel. Aunque muchos jóvenes invierten tiempo pensando en sus estudios, su carrera profesional y sus metas personales, también deben recordar que una de las decisiones más importantes de toda la vida será la elección de la persona con quien compartirán el resto de sus días.

El matrimonio es una institución divina establecida por Dios desde el principio de la creación. Génesis 2:24 dice: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. Dios diseñó el matrimonio para ser una relación permanente, santa y bendecida.

Por esta razón, los jóvenes deben prepararse espiritualmente para este importante compromiso.

CÓMO PREPARARSE PARA EL MATRIMONIO

La preparación para el matrimonio no comienza el día del compromiso ni el día de la boda. Comienza durante la juventud.

1. Desarrolla una relación sólida con Dios

Antes de amar a otra persona, debes aprender a amar a Dios sobre todas las cosas.

Jesús enseñó:

“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente” (Mateo 22:37).

Un joven que ama a Dios estará mejor preparado para amar a su futuro esposo o esposa.

2. Aprende a orar constantemente

El joven cristiano debe pedirle a Dios sabiduría para tomar decisiones correctas.

Santiago escribió:

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios” (Santiago 1:5).

La oración debe incluir peticiones como:

  • Señor, ayúdame a ser una mejor persona
  • Dame sabiduría para escoger correctamente
  • Prepara mi corazón para el matrimonio
  • Ayúdame a encontrar una persona fiel
  • Guíame siempre por el camino correcto

3. Fortalece tu carácter cristiano

Pablo exhortó a Timoteo:

“Sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza” (1 Timoteo 4:12).

El matrimonio requiere:

  • Responsabilidad
  • Paciencia
  • Dominio propio
  • Humildad
  • Amor
  • Compromiso
  • Sacrificio

4. Aprende principios Bíblicos sobre el matrimonio

Muchos matrimonios fracasan porque las personas desconocen lo que Dios enseña acerca del hogar.

Los jóvenes deben estudiar pasajes como:

  • Génesis 2:24
  • Proverbios 31
  • Efesios 5:22-33
  • Colosenses 3:18-19
  • 1 Pedro 3:1-7

CÓMO ESCOGER CORRECTAMENTE

La sociedad moderna enseña que la apariencia física, el dinero y la popularidad son las características más importantes. La Biblia enseña algo completamente diferente.

1. Busca a una persona que ame a Dios

La prioridad debe ser encontrar a alguien que ponga a Dios en primer lugar.

Mateo 6:33 dice:

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia”.

2. Busca una persona fiel y obediente

La futura esposa o el futuro esposo debe ser una persona:

  • Fiel a Dios (Apocalipsis 2:10)
  • Obediente a Su Palabra (Juan 14:15)
  • Comprometida con la iglesia (Hebreos 10:24-25)
  • Humilde (Filipenses 2:3)
  • Paciente y bondadosa (Colosenses 3:12-14)

Proverbios 31:30 afirma:

“Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, ésa será alabada”.

3. Busca consejo sabio

Proverbios 11:14 dice:

“En la multitud de consejeros hay seguridad”.

Los padres, los ancianos y los cristianos maduros pueden brindar orientación importante.

4. Aprende de los ejemplos Bíblicos

Ejemplos positivos

Isaac y Rebeca (Génesis 24): una relación basada en la oración y la confianza en Dios.

Aquila y Priscila (Hechos 18:1-3): un matrimonio dedicado al servicio del Señor.

Ejemplos negativos

Sansón (Jueces 14:1-3): tomó decisiones impulsivas guiadas por la apariencia.

Salomón (1 Reyes 11:1-4): permitió que personas equivocadas apartaran su corazón de Dios.

CÓMO MANTENER UN MATRIMONIO FELIZ SEGÚN LA BIBLIA

Escoger correctamente es importante, pero mantener un matrimonio fuerte requiere trabajo constante.

1. Pongan a Dios en el centro del hogar

Eclesiastés 4:12 declara:

“Cordón de tres dobleces no se rompe pronto”.

Un matrimonio fuerte está formado por el esposo, la esposa y Dios.

2. Practiquen el amor Bíblico

Pablo escribió:

“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia” (Efesios 5:25).

El amor Bíblico implica:

  • Paciencia
  • Sacrificio
  • Perdón
  • Respeto
  • Servicio

1 Corintios 13:4-8 describe el verdadero amor.

3. Practiquen la comunicación

Proverbios 15:1 dice:

“La blanda respuesta quita la ira”.

Los esposos deben aprender a dialogar con respeto, honestidad y amor.

4. Oren juntos

La oración fortalece la relación matrimonial.

Filipenses 4:6 dice:

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios”.

5. Sean fieles el uno al otro

Hebreos 13:4 enseña:

“Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla”.

La fidelidad es indispensable para la felicidad matrimonial.

6. Practiquen el perdón

Colosenses 3:13 dice:

“Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros”.

Ningún matrimonio es perfecto; por lo tanto, el perdón debe formar parte del hogar cristiano.

El joven cristiano debe comenzar desde temprano a pedirle a Dios por una esposa o un esposo fiel. Debe prepararse espiritualmente, escoger sabiamente y esforzarse por mantener un matrimonio centrado en Cristo.

Que cada joven recuerde las palabras del salmista:

“Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará” (Salmo 37:5).

Si ponemos a Dios en primer lugar, podremos disfrutar de matrimonios fuertes, hogares felices y familias que glorifiquen Su nombre.

PRÁCTICAS QUE LASTIMAN LA IGLESIA DEL SEÑOR: La predicación de la falsa doctrina por Willie A. Alvarenga

Otra práctica dañina que podemos añadir a la lista, y que ha afectado gravemente a la iglesia del Señor a través de los siglos, es la predicación de la falsa doctrina. Desde los días del Nuevo Testamento, las congregaciones han sufrido grandes consecuencias debido a hombres que no han mostrado respeto por la sana enseñanza revelada por Dios. El apóstol Pablo advirtió repetidamente acerca del peligro de aquellos que introducirían doctrinas extrañas y apartarían a los discípulos de la verdad (Hechos 20:28-30).

Cuando hablamos de la falsa doctrina, nos referimos a cualquier enseñanza que se encuentre en conflicto con la voluntad de Dios revelada en las Escrituras. Toda doctrina que contradiga el mensaje divino, altere el plan de salvación o menosprecie la autoridad de la Palabra de Dios debe ser considerada falsa doctrina (Gálatas 1:6-9).

La falsa doctrina siempre lastimará a la iglesia porque impide que los creyentes sean alimentados con el mensaje puro del evangelio. En lugar de edificar el alma y fortalecer la fe, produce confusión, división y alejamiento de Dios. Pablo enseñó que “toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir y para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16-17). Cuando el hombre sustituye la verdad divina por opiniones humanas, la iglesia sufre graves consecuencias espirituales.

Existen personas que enseñan error porque no han estudiado correctamente las Escrituras. No han aprendido los principios fundamentales de la interpretación Bíblica y, por consiguiente, transmiten aquello que desconocen. Pablo exhortó a Timoteo: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15).

Lamentablemente, también existen quienes enseñan falsa doctrina aun sabiendo que contradice la Palabra de Dios. Algunos simplemente repiten las enseñanzas de predicadores favoritos, familiares o amigos, colocando la lealtad humana por encima de la autoridad divina. Jesús condenó esta actitud cuando dijo: “En vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres” (Mateo 15:9).

Por lo tanto, surge una pregunta importante: ¿De qué manera lastima la falsa doctrina a la iglesia del Señor? Consideremos algunas respuestas.

1. La falsa doctrina contradice el mandamiento de enseñar únicamente la sana doctrina

Pablo ordenó: “Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina” (Tito 2:1). También exhortó a Timoteo a retener “la forma de las sanas palabras” (2 Timoteo 1:13). Dios nunca autorizó la enseñanza del error.

2. La falsa doctrina desvía a las personas del camino correcto

Jesús declaró: “Si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo” (Mateo 15:14). Los falsos maestros conducen a las almas lejos del camino de la salvación.

3. La falsa doctrina engaña a las personas sinceras e ingenuas

Romanos 16:17-18 enseña que los falsos maestros engañan “con suaves palabras y lisonjas”. Pedro también advirtió que muchos seguirían sus enseñanzas destructoras (2 Pedro 2:1-2).

4. La falsa doctrina reemplaza la predicación de la verdad

Pedro escribió: “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios” (1 Pedro 4:11). Cuando el error ocupa el púlpito, la iglesia deja de escuchar el mensaje que salva.

5. La falsa doctrina aparta a los creyentes de la fidelidad a Dios

Pablo reprendió a los gálatas porque estaban abandonando el verdadero evangelio (Gálatas 1:6-9). Asimismo, Himeneo y Fileto trastornaron la fe de algunos con sus falsas enseñanzas (2 Timoteo 2:16-18).

6. La falsa doctrina impide el crecimiento espiritual

Dios estableció hermanos espirituales para perfeccionar a los santos y llevarlos a la madurez (Efesios 4:11-16). La falsa doctrina produce inmadurez y hace que los cristianos sean “llevados por doquiera de todo viento de doctrina”.

7. La falsa doctrina produce confusión y división

“Dios no es Dios de confusión, sino de paz” (1 Corintios 14:33). Las enseñanzas equivocadas generan disputas, divisiones y conflictos dentro de la congregación (Romanos 16:17).

8. La falsa doctrina separa al hombre de Dios

Juan escribió: “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios” (2 Juan 9). El error doctrinal rompe la comunión con el Padre y con el Hijo.

9. La falsa doctrina trae condenación sobre quienes la enseñan

Pedro afirmó que los falsos maestros introducirán herejías destructoras y atraerán sobre sí mismos perdición (2 Pedro 2:1-3). Santiago también advirtió que los maestros recibirán una condenación/juicio más severa (Santiago 3:1).

10. La falsa doctrina contamina toda la congregación

Pablo declaró: “Un poco de levadura leuda toda la masa” (Gálatas 5:9). El error doctrinal rara vez permanece aislado; con el tiempo, afecta a toda la iglesia.

11. La falsa doctrina fomenta la apostasía

El Espíritu Santo anunció que “en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe” (1 Timoteo 4:1). La apostasía siempre comienza cuando las personas abandonan la verdad revelada.

12. La falsa doctrina endurece el corazón y produce resistencia a la verdad

Pablo habló de aquellos que “no sufrirán la sana doctrina” y preferirán maestros conforme a sus propios deseos (2 Timoteo 4:3-4). El error lleva al hombre a rechazar la voluntad de Dios.

13. La falsa doctrina destruye la unidad espiritual de la iglesia

Cristo oró para que sus discípulos fueran uno (Juan 17:20-21). La unidad verdadera solo puede existir cuando todos permanecen en la misma doctrina (Efesios 4:4-6).

14. La falsa doctrina deshonra el nombre de Cristo

Pedro enseñó que, por causa de los falsos maestros, “el camino de la verdad será blasfemado” (2 Pedro 2:2). El mundo observa las divisiones y los errores religiosos y llega a despreciar el evangelio.

Las iglesias que toleran la falsa doctrina se encuentran en un grave peligro espiritual. El crecimiento numérico, por sí solo, no constituye una evidencia de aprobación divina. Una congregación puede crecer en cantidad y, al mismo tiempo, alejarse de la verdad revelada. La fidelidad a Dios siempre debe tener prioridad sobre la popularidad y el éxito aparente.

La única manera de mantener una iglesia pura y obediente es mediante la exposición fiel y constante de la Palabra de Dios. Los cristianos deben desarrollar un profundo respeto por la autoridad de las Escrituras y examinar cuidadosamente toda enseñanza a la luz de la Biblia (Hechos 17:11).

Los ancianos tienen la responsabilidad de velar por el bienestar espiritual del rebaño y de protegerlo de los falsos maestros (Hechos 20:28-31; Tito 1:9). Asimismo, la congregación debe exigir que desde el púlpito se predique únicamente el consejo de Dios (Hch. 20:27).

Que cada uno de nosotros imite la actitud del salmista cuando declaró: “La suma de tu palabra es verdad” (Salmo 119:160). Que nuestro Padre celestial nos ayude a amar, respetar y defender siempre la sana doctrina revelada en Su santa Palabra.