PRÁCTICAS QUE LASTIMAN LA IGLESIA DEL SEÑOR: El peligro de la desmotivaciónón espiritual entre hermanos por Willie A. Alvarenga

Otra práctica dañina que podemos añadir a la lista, y que ha perjudicado seriamente a la iglesia del Señor, es el peligro de la desmotivación espiritual entre hermanos. ¿Cuál es la idea detrás de esta expresión? Por desmotivación espiritual nos referimos a la falta de ánimo, apoyo y aliento entre los miembros del cuerpo de Cristo. Hablamos de hermanos que no toman el tiempo para fortalecer, animar y edificar a su familia espiritual en el Señor. Esta actitud puede parecer insignificante a primera vista; sin embargo, sus consecuencias pueden ser devastadoras para la salud espiritual de una congregación.

Las Escrituras tienen mucho que decir acerca de este asunto. Por ejemplo, el escritor a los Hebreos exhortó a la iglesia diciendo: “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras” (Heb. 10:24). Observe cuidadosamente el texto. Dios no solamente nos manda a amarnos unos a otros, sino también a pensar en maneras prácticas de motivarnos espiritualmente. La palabra “considerémonos” implica prestar atención a las necesidades de nuestros hermanos para ayudarles a permanecer fieles al Señor.

El apóstol Pablo escribió a la iglesia en Tesalónica: “Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis. Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros. También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos” (1 Tes. 5:11-14). Esta porción de la Escritura nos recuerda el deber que tenemos de edificarnos mutuamente. También nos enseña que existen hermanos que necesitan ser alentados porque atraviesan momentos de debilidad, tristeza o desánimo.

Lamentablemente, algunos cristianos se han acostumbrado a asistir a los servicios de adoración sin tomar tiempo para animar a nadie. Llegan, adoran y se retiran sin ofrecer una palabra de consuelo, gratitud o motivación. Esta actitud es contraria al espíritu del Nuevo Testamento. Dios desea que seamos instrumentos de ánimo para nuestros hermanos. Bernabé es un excelente ejemplo de esto. Su nombre significa “hijo de consolación” o “hijo de exhortación” (Hechos 4:36). Gracias a su disposición para animar a otros, muchos fueron fortalecidos en la fe y la iglesia fue edificada.

¿Cuánto tiempo toma usted para expresar aprecio y ánimo a los ancianos, diáconos, predicadores y maestros de la congregación? Ellos enfrentan numerosas luchas, responsabilidades y desafíos en su labor para el Señor. Los ancianos velan por las almas como quienes han de dar cuenta (Heb. 13:17). Los predicadores trabajan arduamente en la enseñanza de la Palabra (2 Tim. 4:1-5). Los maestros dedican tiempo y esfuerzo para instruir a la iglesia. Todos ellos necesitan nuestras oraciones, nuestro apoyo y nuestras palabras de ánimo.

Muchas veces nuestros hermanos atraviesan aflicciones, enfermedades, dificultades familiares, problemas económicos y pruebas espirituales. En tales momentos, unas palabras de aliento pueden producir un impacto enorme. Proverbios 12:25 declara: “La congoja en el corazón del hombre lo abate; mas la buena palabra lo alegra”. Asimismo, Proverbios 16:24 enseña: “Panal de miel son los dichos suaves; suavidad al alma y medicina para los huesos”. Nunca debemos subestimar el poder de una palabra de ánimo pronunciada en el momento oportuno.

¿Cómo podemos motivarnos unos a otros? Considere las siguientes sugerencias:

(1) Obedeciendo el mandato de animarnos mutuamente (1 Tes. 5:11-14; Heb. 10:24-25).

(2) Haciendo saber a nuestra familia espiritual que oramos por ellos (Ef. 6:18; Col. 4:12).

(3) Evitando acciones, palabras o actitudes que produzcan desánimo en nuestros hermanos (3 Jn. 9-10; 2 Tim. 4:10, 14, 16).

(4) Amando a nuestros hermanos como Cristo nos ha amado (Jn. 13:34-35).

(5) Considerándolos como superiores a nosotros mismos (Fil. 2:1-4).

(6) Haciéndoles saber cuánto los apreciamos y valoramos (Fil. 1:7-8).

(7) Llorando con ellos y gozándonos con ellos (Rom. 12:15; 1 Cor. 12:26).

(8) Hablando palabras que edifiquen y produzcan gracia a los oyentes (Ef. 4:29).

(9) Llevando las cargas los unos de los otros (Gál. 6:2).

(10) Exhortándonos cada día para que ninguno se endurezca por el engaño del pecado (Heb. 3:13).

(11) Mostrando hospitalidad y bondad hacia nuestros hermanos (1 Ped. 4:9; Rom. 12:13).

(12) Expresando gratitud por el trabajo y servicio de los demás (1 Tes. 5:12-13).

Con frecuencia no nos damos cuenta de la influencia positiva que pueden tener unas palabras de ánimo. La fe de muchos es fortalecida cuando comprenden cuánto son amados y apreciados por sus hermanos en Cristo. En ocasiones, un simple mensaje de texto, una llamada telefónica, una visita o un apretón de manos acompañado de palabras sinceras puede marcar una gran diferencia en la vida de alguien que está luchando.

Por lo tanto, se anima al pueblo de Dios a tomar tiempo para fortalecer a su familia espiritual. Tome algunos minutos para enviar un mensaje de ánimo a un hermano o hermana. Haga saber a otros que usted agradece su trabajo y fidelidad al Señor. Le aseguro que sus hermanos en Cristo apreciarán grandemente ese gesto de amor.

Recordemos que juntos corremos la carrera que nos conduce al cielo. Ninguno de nosotros llegará solo. Necesitamos el apoyo, las oraciones y el ánimo de nuestros hermanos. Luchemos unidos y nunca dejemos de motivarnos los unos a los otros. Que cada congregación procure estar llena de “Bernabés”, hombres y mujeres comprometidos con fortalecer la fe de aquellos que les rodean.

En lo personal, agradezco a todos mis hermanos y hermanas en Cristo que a través de los años han tomado el tiempo para brindarme palabras de ánimo. Dios les bendiga por ser verdaderos “hijos de consolación”. Que el Señor nos ayude a todos a ser instrumentos de aliento, esperanza y edificación para Su pueblo.

btsop2004@gmail.com

PRÁCTICAS QUE LASTIMAN LA IGLESIA DEL SEÑOR: ARRASTRAR A LA HIPOCRESÍA A LOS MIEMBROS DE LA IGLESIA por Willie A. Alvarenga

Otra práctica dañina que podemos añadir a la lista de cosas que perjudican a la iglesia del Señor es la de arrastrar a otros hermanos a la hipocresía y al error. Este problema no es nuevo; ha existido desde los tiempos del cristianismo primitivo y ha causado grandes divisiones, tropiezos y daños espirituales dentro del cuerpo de Cristo. Cuando hermanos con influencia, liderazgo o reputación espiritual practican conductas contrarias a la voluntad de Dios, muchas veces terminan influyendo negativamente en otros miembros de la congregación. Por esta razón, la Biblia exhorta a cada cristiano a vivir con integridad y cuidado, reconociendo que nuestras acciones afectan a quienes nos rodean.

El apóstol Pablo escribió lo siguiente a los hermanos en Galacia:

“Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión. Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos” (Gálatas 2:11-13).

Muchos conocemos lo que sucedió en este contexto. El apóstol Pedro, por temor a ciertos judíos, comenzó a actuar con hipocresía al apartarse de los cristianos gentiles. Pablo tuvo que resistirlo públicamente porque su conducta no estaba conforme a la verdad del evangelio (Gál. 2:14). El propósito de este artículo no es analizar todos los detalles del contexto, sino considerar una de las consecuencias más peligrosas de la hipocresía: la influencia negativa que puede ejercer sobre otros cristianos.

El texto declara que “aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos” (Gál. 2:13). La palabra “arrastrado” implica ser llevado juntamente con otros hacia una conducta equivocada. El término “simulación” denota actuar hipócritamente junto con otros, fingir o participar colectivamente en una práctica incorrecta. Esto nos enseña una lección muy seria: el pecado y la hipocresía pueden propagarse rápidamente dentro de una congregación cuando no son confrontados Bíblicamente.

El caso de Bernabé hace aún más impactante este incidente. Bernabé era conocido como un cristiano ejemplar. La Biblia lo presenta como un hombre generoso que ayudó a los necesitados (Hch. 4:36-37), un hermano que apoyó al apóstol Pablo cuando muchos le tenían temor (Hch. 9:26-27), un “varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe” (Hch. 11:24), y un fiel defensor del evangelio (Hch. 15). Sin embargo, aun un hombre tan espiritual como Bernabé pudo ser influenciado negativamente por la conducta de otros. Esto demuestra que ningún cristiano debe pensar que está completamente inmune al peligro de ser arrastrado al error (1 Cor. 10:12).

Hoy en día sucede lo mismo en muchas congregaciones. Hay hermanos que poseen gran influencia debido a su antigüedad, conocimiento Bíblico, amistad cercana o posición dentro de la iglesia. Cuando tales hermanos comienzan a practicar actitudes pecaminosas o promueven ideas contrarias a la sana doctrina, otros terminan siguiéndolos ciegamente. Algunos arrastran a otros al desánimo, la crítica constante, la división, el liberalismo doctrinal, la mundanalidad, el favoritismo, la rebeldía contra la autoridad Bíblica o la apatía espiritual.

La Biblia advierte repetidamente acerca del peligro de las malas influencias:

  • “Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres” (1 Cor. 15:33).
  • “Un poco de levadura leuda toda la masa” (Gál. 5:9).
  • “No participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas” (Ef. 5:11).
  • “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados” (Heb. 12:15).

Es triste observar cómo algunas congregaciones han sufrido divisiones y conflictos porque ciertos hermanos influyentes persuaden a otros a seguir caminos incorrectos. En ocasiones, hermanos respetados utilizan su influencia para sembrar descontento, hablar mal de otros, cuestionar decisiones Bíblicas, o promover actitudes carnales. Tales acciones dañan profundamente la unidad y la espiritualidad de la iglesia. Pablo exhortó a los hermanos: “Os ruego, pues, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos” (Rom. 16:17).

También debemos reconocer que la hipocresía no solamente perjudica al que la practica, sino también a los nuevos convertidos y a los débiles en la fe. Jesús habló severamente acerca de aquellos que hacen tropezar a otros:

“Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera si se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar” (Mt. 18:6).

Cada cristiano debe examinar cuidadosamente el impacto de su ejemplo. Nuestras palabras, actitudes y acciones pueden fortalecer o destruir la fe de otros. Por esta razón, Pablo escribió: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Cor. 11:1). Todo cristiano debe procurar ser una influencia piadosa y no un tropiezo para la iglesia.

¿Qué lecciones podemos aprender de Gálatas 2:13 respecto al peligro de arrastrar a otros a la hipocresía?

  1. Aun hermanos fieles pueden ser arrastrados al error.
    Nadie debe confiar excesivamente en sí mismo (1 Cor. 10:12).
  2. Los hermanos con influencia pueden afectar positiva o negativamente a otros.
    El ejemplo tiene un enorme poder dentro de la congregación (1 Tim. 4:12).
  3. No debemos seguir ciegamente a ningún hombre.
    Nuestra lealtad suprema debe ser siempre hacia Cristo y Su Palabra (Hch. 5:29).
  4. Cuando un hermano anda desordenadamente, debe ser exhortado con amor y firmeza.
    Pablo corrigió públicamente a Pedro porque el daño era público (Gál. 2:11-14).
  5. La hipocresía puede extenderse rápidamente dentro de la iglesia.
    El pecado tolerado termina contaminando a otros (1 Cor. 5:6).
  6. Cada cristiano debe cuidar su influencia.
    Jesús enseñó que somos luz del mundo y sal de la tierra (Mt. 5:13-16).
  7. La unidad verdadera solamente puede existir cuando todos andamos conforme a la verdad del evangelio.
    La unidad sin verdad no agrada a Dios (Jn. 17:17; Ef. 4:1-6).

La iglesia del Señor en muchos lugares ha sido lastimada y obstaculizada en su trabajo espiritual por causa de hermanos que no se conducen conforme a la voluntad de Dios y que además influyen negativamente sobre otros. Por esta razón, cada cristiano debe orar constantemente a Dios para nunca convertirse en instrumento de división, hipocresía o tropiezo dentro de la congregación.

Procuremos más bien ser cristianos fieles que animen a otros a permanecer firmes en la verdad, el amor y la pureza espiritual. Que nuestro ejemplo siempre conduzca a otros más cerca de Cristo y nunca lejos de Él.

Willie A. Alvarenga | (817) 681 4543 | btsop2004@gmail.com

RETOS QUE ENFRENTAN LOS JÓVENES – “APRENDER A MANTENERSE OCUPADOS EN LA OBRA DEL SEÑOR” por Willie A. Alvarenga

Otro reto importante que los jóvenes enfrentan hoy en día es aprender a mantenerse ocupados en la obra del Señor. Las distracciones que este mundo presenta al joven Cristiano son muchas. En la mayoría de los casos, estas distracciones impiden que los jóvenes permanezcan activos en el servicio a Dios. La Biblia nos recuerda que los Cristianos no deben permitir que el mundo los aparte de su fidelidad a Dios. 1 Juan enseña que no debemos amar al mundo ni las cosas que están en el mundo, porque el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre (1 Juan 2:15-17). Los jóvenes Cristianos deben recordar que Satanás constantemente busca oportunidades para desanimarlos de servir fielmente a Dios. Por esta razón, deben permanecer espiritualmente alertas y firmes en su compromiso con Cristo.

¿Cuáles son algunas actividades en las que los jóvenes deberían participar, pero muchas veces no lo hacen a causa de las distracciones? Las siguientes son dignas de seria consideración: (1) Participar en los diferentes privilegios durante la adoración a Dios, tales como cantar, dirigir oraciones, lecturas Bíblicas, asistir en la Cena del Señor, devocionales y otras áreas de servicio, (2) Participar en actividades juveniles que fortalezcan la comunión Cristiana y el crecimiento espiritual, (3) Participar en el evangelismo personal compartiendo el evangelio con amigos, compañeros de escuela, vecinos y familiares, (4) Ayudar en eventos congregacionales tales como conferencias, campañas evangelísticas, seminarios, escuelas Bíblicas de vacaciones y reuniones evangelísticas, y (5) Animar a otros jóvenes a ser miembros activos y fieles de la congregación. Eclesiastés recuerda a los jóvenes: “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud” (Eclesiastés 12:1). Asimismo, 1 Timoteo enseña que los jóvenes Cristianos pueden ser ejemplos “en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza” (1 Timoteo 4:12).

Dios siempre se ha agradado de los jóvenes que toman muy en serio el trabajo de Su reino. A través de las Escrituras leemos acerca de jóvenes fieles como José, Daniel y Timoteo, quienes permanecieron fieles a Dios a pesar de circunstancias difíciles y presiones mundanas. Joven, tú tienes un gran potencial para servir fielmente a nuestro Dios. Nunca subestimes el valor de tu servicio en el reino de Cristo. Por lo tanto, se te anima a hacer todo esfuerzo para evitar que las distracciones de este mundo te aparten de ofrecer un servicio agradable a Dios. Colosenses exhorta a los Cristianos: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” (Colosenses 3:23). A todos los jóvenes que ya están activos en la obra del Señor, muchas gracias por su fiel servicio a Dios y por su ejemplo para otros. Sigan adelante, “firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre” (1 Corintios 15:58).

Archivo en audio sobre la historia de la iglesia de Cristo en México por Humberto Rivas

Hermanos, aquí les comparto un archivo en audio de la historia de la iglesia de Cristo en México. Espero les sea de mucha ayuda. Dios les bendiga.

La Iglesia de Cristo en Mexico por Humberto Rivas