RETOS QUE ENFRENTA EL JOVEN: Ser Luz en la Oscuridad por Willie A. Alvarenga

Otro reto importante que enfrentan los jóvenes hoy es ser una luz en medio de la oscuridad. Vivimos en un mundo donde el pecado es promovido, la inmoralidad es celebrada y los valores Bíblicos son rechazados cada vez más. Ante esta realidad, Dios llama a los jóvenes cristianos a vivir de manera diferente y a influir positivamente en quienes les rodean. El apóstol Pablo escribió a los santos en Filipos: “Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” (Fil. 2:15). Estas palabras muestran claramente la responsabilidad que tiene cada cristiano de reflejar el carácter de Cristo en su vida diaria.

Jesús también exhortó a Sus discípulos a ser luz en el mundo cuando dijo: “Vosotros sois la luz del mundo” (Mt. 5:14-16). La luz tiene la capacidad de disipar las tinieblas, mostrar el camino correcto y servir de guía para quienes están perdidos. De la misma manera, el joven cristiano debe dejar que su conducta, palabras y acciones reflejen la voluntad de Dios. Pedro escribió: “Mas vosotros sois linaje escogido… para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 P. 2:9).

¿Cómo pueden los jóvenes ser una luz en la oscuridad? Considere las siguientes maneras:

(1) Amando a Dios con todo su ser (Mr. 12:30). El amor genuino por Dios motiva la obediencia y la fidelidad (Jn. 14:15).

(2) Siendo un ejemplo de fidelidad (Tit. 2:6-8). Pablo exhortó a Timoteo: “Sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza” (1 Tim. 4:12).

(3) Siendo un ejemplo de santidad (1 Cor. 6:18-20; Heb. 12:14). Dios llama a Sus hijos a ser santos en toda su manera de vivir (1 P. 1:15-16).

(4) No hablando palabras corrompidas (Ef. 4:29; Col. 4:6). Las palabras del cristiano deben edificar y mostrar gracia a quienes las escuchan.

(5) Obedeciendo a sus padres (Ef. 6:1-3). La obediencia y el respeto a los padres agradan a Dios y constituyen una poderosa influencia para otros jóvenes.

(6) Amando a su prójimo (Mr. 12:31). El amor cristiano demuestra al mundo que somos discípulos de Cristo (Jn. 13:34-35).

(7) No imitando los malos ejemplos (3 Jn. 11; Rom. 12:1-2). El joven fiel no sigue las modas pecaminosas ni las prácticas contrarias a la voluntad de Dios.

(8) Hablando a otros de Cristo (Mr. 16:15). Compartir el evangelio es una de las formas más efectivas de iluminar un mundo perdido (Rom. 1:16).

(9) Manteniéndose puro en pensamiento y conducta (Fil. 4:8). La pureza moral es cada vez más necesaria en una sociedad llena de corrupción e impureza.

(10) Escogiendo buenas amistades (1 Cor. 15:33). Las compañías influyen grandemente en el carácter y en las decisiones espirituales.

(11) Perseverando en la oración (1 Tes. 5:17). La oración fortalece la fe y ayuda al cristiano a mantenerse firme frente a las tentaciones (Mt. 26:41).

(12) Estudiando diligentemente la palabra de Dios (2 Tim. 2:15). La luz espiritual aumenta cuando el cristiano conoce y aplica las Escrituras en su vida.

Estas son solamente algunas maneras en las que los jóvenes pueden dejar que la luz de Cristo brille en sus vidas. Cuando un joven vive conforme a la voluntad de Dios, puede convertirse en una influencia positiva para sus amigos, compañeros de escuela, familiares y comunidad. Su ejemplo puede motivar a otros a buscar a Dios y obedecer el evangelio de Cristo.

Nunca subestimes el impacto que una vida fiel puede tener en los demás. Daniel fue una luz en medio de una nación pagana (Dan. 1:8; 6:10), José permaneció fiel a Dios en Egipto (Gen. 39:7-12), y Timoteo fue un ejemplo para los creyentes desde su juventud (1 Tim. 4:12). Estos hombres demostraron que es posible mantenerse fiel a Dios aun cuando la mayoría decide seguir otro camino. Ellos son un ejemplo de cómo ser luz en la oscuridad. 

Por lo tanto, le animamos a todo joven a ser una luz en la oscuridad para que Dios sea glorificado. Recuerda que tienes el potencial para lograrlo porque Dios te ha dado todo lo necesario para la vida y la piedad (2 P. 1:3). También te ha dado un espíritu de poder, amor y dominio propio (2 Tim. 1:7). Permite que la luz de Cristo brille constantemente en tu vida para que otros vean tus buenas obras y glorifiquen a tu Padre que está en los cielos (Mt. 5:16).

A Dios sea la gloria por medio de tu vida y servicio fiel al Señor.

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PRÁCTICAS QUE LASTIMAN LA IGLESIA DEL SEÑOR: El Problema de los Cristianos Calienta Bancas por Willie A. Alvarenga

Otra práctica dañina que podemos añadir a la lista, y que ha perjudicado seriamente a la iglesia del Señor, es el problema de los cristianos “calienta bancas”. ¿Qué significa esta expresión? La idea detrás de ella describe a miembros de la iglesia que solamente asisten a los servicios de adoración, pero tienen poca o ninguna participación activa en la obra del Señor. Por obra del Señor nos referimos a responsabilidades tales como el evangelismo personal, la enseñanza de clases Bíblicas para diferentes edades, la preparación o compra de alimentos para los convivios de la iglesia, la limpieza después de eventos congregacionales, la ayuda con decoraciones para ocasiones especiales, la participación en los servicios de adoración, la bienvenida a los visitantes, la promoción de actividades de la iglesia en las redes sociales, el ofrecimiento de ayuda a los ancianos y diáconos, la visita a los enfermos, el ánimo a los desanimados, la ayuda a los nuevos convertidos para que crezcan espiritualmente, y muchas otras oportunidades de servicio. Esta lista cubre solamente algunas de las muchas maneras en que los cristianos pueden contribuir activamente a la obra del Señor.

Tristemente, muchos miembros de la iglesia se conforman con simplemente asistir a los servicios y luego regresar a sus hogares sin mayor participación. Otros ni siquiera asisten regularmente y, cuando lo hacen, su única contribución es ocupar un asiento. Algunos asisten fielmente, pero dedican su tiempo a criticar a la congregación en lugar de animarla. Hermanos, esto no debería ser así.

Los miembros fieles de la iglesia del Señor deben asistir regularmente a los servicios de adoración (Hebreos 10:25; Mateo 6:33; Colosenses 3:1-4). Sin embargo, nuestro servicio a Dios va mucho más allá de simplemente estar presentes. El cristianismo nunca tuvo la intención de ser una religión de espectadores. Cada cristiano ha sido llamado a servir, crecer y contribuir al bienestar espiritual de la congregación. El Nuevo Testamento enseña que cada miembro tiene una función dentro del cuerpo de Cristo (Romanos 12:4-8; 1 Corintios 12:12-27). Así como cada parte del cuerpo humano tiene un propósito, cada cristiano posee habilidades y oportunidades que pueden ser utilizadas para la gloria de Dios.

Los cristianos del primer siglo procuraban ser útiles tanto dentro como fuera de la asamblea de adoración. Su dedicación fue extraordinaria, dando como resultado crecimiento espiritual y numérico para la gloria de Dios. Esto es exactamente lo que observamos a lo largo del libro de los Hechos. Vemos cristianos enseñando a otros (Hechos 8:4), animando a los creyentes (Hechos 11:22-24), ayudando a los necesitados (Hechos 2:44-47) y trabajando juntos para esparcir el evangelio por todo el mundo (Hechos 17:6). La iglesia primitiva estaba compuesta por obreros activos, no por observadores pasivos.

Uno de los mayores peligros de convertirse en un cristiano calienta bancas es el estancamiento espiritual. Un cristiano que no sirve frecuentemente deja de crecer. Dios espera que Su pueblo madure espiritualmente y produzca fruto en Su reino. Jesús enseñó: “En esto es glorificado Mi Padre, en que llevéis mucho fruto” (Juan 15:8). Cuando los cristianos no participan activamente en la obra del Señor, se privan de oportunidades para crecer, animar a otros y glorificar a Dios.

Además, las Escrituras condenan repetidamente la pereza espiritual. El siervo que enterró su talento en lugar de utilizarlo fue reprendido por su señor (Mateo 25:24-30). La iglesia necesita obreros dispuestos a dedicar su tiempo, talentos y recursos a la causa de Cristo. El apóstol Pablo exhortó a los cristianos a estar “firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre” (1 Corintios 15:58). Observe que Pablo no animó a una participación ocasional, sino a una dedicación continua a la obra del Señor.

¿Qué pueden hacer los cristianos para evitar caer en el error de simplemente calentar una banca en la iglesia del Señor? Considere lo siguiente:

  1. Cultive un profundo amor por Dios (Marcos 12:30). El amor genuino por Dios motivará un servicio activo y una obediencia fiel.
  2. Recuerde que Dios desea un crecimiento continuo en Su obra (1 Corintios 15:58; 2 Pedro 3:18).
  3. Tenga presente que la ociosidad en la obra del Señor no produce fruto para la gloria de Dios (2 Pedro 1:5-11; Tito 3:14).
  4. Recuerde que la falta de crecimiento espiritual puede impedir la entrada al cielo (2 Pedro 1:10-11; 2 Timoteo 4:7-8).
  5. Cultive un profundo amor por la iglesia del Señor, recordando que Cristo murió por ella (Hechos 20:28; Efesios 5:25).
  6. Descubra y desarrolle las habilidades que Dios le ha dado para ponerlas al servicio de los demás (1 Pedro 4:10-11).
  7. Propóngase animar al menos a una persona cada semana (Hebreos 3:13; 10:24-25).
  8. Involúcrese activamente en el evangelismo y en compartir el evangelio con otros (Mateo 28:19-20; Hechos 8:4).
  9. Ore regularmente por oportunidades para servir y por la sabiduría necesaria para reconocerlas (Colosenses 4:2-6).
  10. Recuerde que un día todos daremos cuenta de nuestra mayordomía delante de Dios (Romanos 14:12; 2 Corintios 5:10).

Dios no quiere cristianos que simplemente calienten bancas. Él desea siervos fieles que glorifiquen Su nombre mediante vidas de dedicación, servicio y crecimiento espiritual. La iglesia es más fuerte cuando cada miembro participa activamente en la obra del Señor. Por lo tanto, esforcémonos cada día por darle a Dios lo mejor de nosotros, sabiendo que nuestro trabajo en el Señor no es en vano (1 Corintios 15:58). Que nunca nos conformemos con simplemente ocupar un asiento cuando Dios nos ha llamado a ocupar un lugar de servicio en Su reino.

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RETOS QUE ENFRENTAN LOS JÓVENES – “IMITAR LA VIDA DE JESÚS” por Willie A. Alvarenga

Uno de los retos más grandes que enfrentan los jóvenes cristianos hoy en día es el de imitar la vida de Jesús. Vivimos en una sociedad donde muchos jóvenes toman como modelo a artistas, deportistas, cantantes o personajes famosos, olvidando que el único ejemplo perfecto digno de imitación es Cristo Jesús. El apóstol Pablo escribió a los santos en Corinto: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Cor. 11:1). El verbo “sed” se encuentra en modo imperativo y tiempo presente, indicando que imitar a Pablo y a Cristo no es una sugerencia opcional, sino un mandato continuo para todos los cristianos.

La Biblia enseña claramente que el cristiano no debe conformarse a los caminos de este mundo. Pablo exhortó: “Y no os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento” (Rom. 12:2). Lamentablemente, muchos jóvenes permiten que las modas, las redes sociales, las amistades incorrectas y los deseos carnales influyan más en sus vidas que la Palabra de Dios. El apóstol Juan advirtió: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo” (1 Jn. 2:15-17). Todo lo que el mundo ofrece es temporal y puede apartar al joven de Dios. Moisés comprendió esta verdad cuando prefirió sufrir con el pueblo de Dios antes que gozar “de los deleites temporales del pecado” (Heb. 11:25).

El joven fiel debe esforzarse diariamente por imitar las virtudes y el carácter de Cristo. Jesús mismo declaró: “Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis” (Jn. 13:15). El discípulo de Cristo debe reflejar Su vida en cada aspecto de su conducta.

El joven cristiano debe imitar de Jesús:

  1. Su obediencia al Padre.
    Jesús siempre hizo la voluntad de Dios. Él dijo: “Porque yo hago siempre lo que le agrada” (Jn. 8:29). Aun en medio del sufrimiento, Cristo obedeció perfectamente al Padre (Heb. 5:8-9; 10:7-9). El joven que desea agradar a Dios debe aprender a obedecer Su Palabra sin reservas (Jn. 14:15).
  2. Su perseverancia en las pruebas.
    Jesús sufrió rechazo, burlas y persecución, pero nunca abandonó Su misión. Pedro escribió: “Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas” (1 P. 2:21-25). Muchos jóvenes enfrentan presión social, críticas o tentaciones, pero deben permanecer firmes en la fe (Stg. 1:12).
  3. Su amor por los demás.
    Cristo mostró un amor incomparable hacia todos. Él enseñó: “Que os améis unos a otros; como yo os he amado” (Jn. 13:34-35). El amor cristiano se demuestra con acciones, servicio, paciencia y compasión (1 Cor. 13:4-7).
  4. Su vida de oración.
    Jesús dedicaba tiempo constante a la oración. Marcos 1:35 declara que muy de mañana buscaba lugares solitarios para orar. En Getsemaní también mostró dependencia total del Padre (Mt. 26:36-46). El joven necesita desarrollar una vida espiritual fuerte mediante la oración constante (1 Tes. 5:17).
  5. Su compasión por las almas perdidas.
    Jesús tuvo compasión de las multitudes porque estaban “como ovejas que no tienen pastor” (Mt. 9:36-38). Cristo vino a buscar y salvar lo que se había perdido (Lc. 19:10). El joven cristiano debe preocuparse por compartir el evangelio con sus amigos y familiares (Mr. 16:15-16).
  6. Su disposición para perdonar.
    Aun estando en la cruz, Jesús dijo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc. 23:34). El joven debe evitar el rencor y practicar el perdón (Ef. 4:31-32; Col. 3:13).
  7. Su dominio propio frente a la tentación.
    Jesús venció las tentaciones de Satanás usando la Palabra de Dios (Mt. 4:1-11). Hoy en día los jóvenes enfrentan tentaciones relacionadas con la inmoralidad, las malas amistades, las drogas, el lenguaje corrupto y el entretenimiento pecaminoso. Sin embargo, Dios provee la salida para vencer (1 Cor. 10:13). El dominio propio es una característica esencial del cristiano fiel (Gál. 5:22-23).
  8. Su humildad y espíritu de servicio.
    Jesús, siendo el Hijo de Dios, vino para servir y no para ser servido (Mr. 10:45). Lavó los pies de Sus discípulos como ejemplo de humildad y servicio a los demás (Jn. 13:3-5). El joven cristiano debe rechazar el orgullo y aprender a servir a los demás con sencillez y amor (Fil. 2:3-5).
  9. Su pureza de vida.
    Cristo vivió sin pecado (1 P. 2:22). En un mundo lleno de corrupción moral, el joven debe mantenerse limpio en pensamiento, palabra y conducta. Pablo exhortó a Timoteo: “Sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza” (1 Tim. 4:12).
  10. Su fidelidad a la verdad.
    Jesús siempre enseñó la verdad divina sin comprometerla (Jn. 17:17). Hoy muchos cambian la verdad para agradar al mundo, pero el joven cristiano debe permanecer firme en la sana doctrina (2 Tim. 1:13; Judas 3).

Los jóvenes que deciden imitar la vida de Jesús serán una luz en medio de las tinieblas (Mt. 5:14-16). Sus vidas influirán positivamente en otros y glorificarán a Dios. Aunque el camino cristiano no siempre es fácil, vale la pena seguir las pisadas del Salvador. Pedro preguntó: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn. 6:68).

Se anima a todos los jóvenes a buscar a Dios diariamente por medio de la oración, el estudio diligente de las Escrituras y la obediencia fiel. Si permiten que Cristo viva en ellos, entonces el mundo podrá ver reflejado el carácter de Jesús en sus vidas (Gál. 2:20). El joven que imita a Cristo encontrará propósito, fortaleza y esperanza eterna.

RETOS QUE ENFRENTAN LOS JÓVENES – “APRENDER A MANTENERSE OCUPADOS EN LA OBRA DEL SEÑOR” por Willie A. Alvarenga

Otro reto importante que los jóvenes enfrentan hoy en día es aprender a mantenerse ocupados en la obra del Señor. Las distracciones que este mundo presenta al joven Cristiano son muchas. En la mayoría de los casos, estas distracciones impiden que los jóvenes permanezcan activos en el servicio a Dios. La Biblia nos recuerda que los Cristianos no deben permitir que el mundo los aparte de su fidelidad a Dios. 1 Juan enseña que no debemos amar al mundo ni las cosas que están en el mundo, porque el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre (1 Juan 2:15-17). Los jóvenes Cristianos deben recordar que Satanás constantemente busca oportunidades para desanimarlos de servir fielmente a Dios. Por esta razón, deben permanecer espiritualmente alertas y firmes en su compromiso con Cristo.

¿Cuáles son algunas actividades en las que los jóvenes deberían participar, pero muchas veces no lo hacen a causa de las distracciones? Las siguientes son dignas de seria consideración: (1) Participar en los diferentes privilegios durante la adoración a Dios, tales como cantar, dirigir oraciones, lecturas Bíblicas, asistir en la Cena del Señor, devocionales y otras áreas de servicio, (2) Participar en actividades juveniles que fortalezcan la comunión Cristiana y el crecimiento espiritual, (3) Participar en el evangelismo personal compartiendo el evangelio con amigos, compañeros de escuela, vecinos y familiares, (4) Ayudar en eventos congregacionales tales como conferencias, campañas evangelísticas, seminarios, escuelas Bíblicas de vacaciones y reuniones evangelísticas, y (5) Animar a otros jóvenes a ser miembros activos y fieles de la congregación. Eclesiastés recuerda a los jóvenes: “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud” (Eclesiastés 12:1). Asimismo, 1 Timoteo enseña que los jóvenes Cristianos pueden ser ejemplos “en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza” (1 Timoteo 4:12).

Dios siempre se ha agradado de los jóvenes que toman muy en serio el trabajo de Su reino. A través de las Escrituras leemos acerca de jóvenes fieles como José, Daniel y Timoteo, quienes permanecieron fieles a Dios a pesar de circunstancias difíciles y presiones mundanas. Joven, tú tienes un gran potencial para servir fielmente a nuestro Dios. Nunca subestimes el valor de tu servicio en el reino de Cristo. Por lo tanto, se te anima a hacer todo esfuerzo para evitar que las distracciones de este mundo te aparten de ofrecer un servicio agradable a Dios. Colosenses exhorta a los Cristianos: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” (Colosenses 3:23). A todos los jóvenes que ya están activos en la obra del Señor, muchas gracias por su fiel servicio a Dios y por su ejemplo para otros. Sigan adelante, “firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre” (1 Corintios 15:58).

PRÁCTICAS QUE LASTIMAN LA IGLESIA DEL SEÑOR: ESPOSOS MALTRATANDO A SUS ESPOSAS por Willie A. Alvarenga

Otra práctica peligrosa que podemos añadir a la lista y que ha perjudicado seriamente a la iglesia del Señor es la de esposos maltratando a sus esposas. Este ha sido un problema muy grave por mucho tiempo y uno que continúa causando dolor, tristeza y división en muchos hogares. El maltrato de esposos para con sus esposas se puede observar de las siguientes maneras: (1) Fallando en amar a sus esposas como Cristo amó a la iglesia (Ef. 5:25), (2) Tratando a sus esposas de una manera áspera (Col. 3:19), (3) Fallando en proveer para las necesidades físicas y espirituales del hogar (1 Tim. 5:8), (4) Fallando en ser la cabeza espiritual del hogar (Ef. 5:23), (5) No tratando a sus esposas como a vaso más frágil (1 P. 3:7), (6) Utilizando palabras que lastiman y destruyen emocionalmente (Ef. 4:29), (7) Siendo infieles a ellas (Mt. 5:28; Heb. 13:4), (8) Descuidando el tiempo y la atención que deben brindarles (Ecl. 9:9), (9) Actuando con egoísmo y orgullo (Fil. 2:3-4), y (10) Maltratando físicamente a sus esposas por medio de la violencia doméstica. Estas son solamente algunas de las formas en las que el esposo puede maltratar a su esposa. Tales prácticas constituyen pecado delante de Dios y son completamente contrarias al diseño divino para el matrimonio.

Tristemente, el maltrato de los esposos para con sus esposas es algo que se ha podido observar aun en algunas iglesias del Señor. Amados hermanos, esto nunca debe ser el caso en nuestros matrimonios. El hogar cristiano debe ser un lugar donde reine el amor, el respeto, la comprensión y la paz. La voluntad de Dios nunca ha sido que la esposa viva con temor, tristeza o inseguridad. El matrimonio fue establecido por Dios para bendición y compañía (Gen. 2:18, 24), no para sufrimiento ni abuso.

El apóstol Pablo escribió lo siguiente a los santos en Éfeso: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, así mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos” (Ef. 5:25-30).

A través de esta sección se puede observar cómo el apóstol instruye a los maridos a: (1) Amar a sus esposas con un amor profundo y sacrificial que imita el amor de Cristo por Su iglesia, (2) Buscar siempre el bienestar físico, emocional y espiritual de su esposa, (3) Amar y cuidar de sus esposas como a sus mismos cuerpos, y (4) Tratar a sus esposas con ternura, paciencia y consideración. Todo esposo que obedezca estas directivas logrará mantenerse alejado de maltratar a su esposa. Sin embargo, todo esposo que ignore los mandamientos que Dios ha establecido para el matrimonio terminará destruyendo su propio hogar y alejándose de la voluntad divina.

La Biblia enseña claramente que el carácter del cristiano debe reflejar mansedumbre, dominio propio y amor. Pablo escribió: “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia” (Ef. 4:31). También escribió: “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros” (Ef. 4:32). Un esposo que constantemente vive en ira, gritos, amenazas y violencia está actuando de una manera incompatible con la vida cristiana.

El apóstol Pedro también instruyó a los maridos diciendo: “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo” (1 P. 3:7). Este pasaje enfatiza que el esposo debe honrar y respetar a su esposa. El hombre que humilla, desprecia o maltrata a su esposa pone en peligro su relación con Dios, ya que sus oraciones serán estorbadas.

También es importante recordar que los hijos sufren grandemente cuando observan violencia y maltrato dentro del hogar. Un hogar lleno de gritos, amenazas y agresión deja heridas emocionales profundas. Los padres cristianos deben criar a sus hijos “en disciplina y amonestación del Señor” (Ef. 6:4), mostrando con su ejemplo cómo luce un matrimonio piadoso y agradable delante de Dios.

Por ende, ¿Qué más se puede hacer para evitar el maltrato de las esposas? Considere lo siguiente: (1) Recuerde que su esposa es una gran bendición en su vida (Prov. 18:22), (2) Recuerde que su esposa debe ser tratada con amor, dignidad y respeto (1 P. 3:7), (3) Recuerde que el no tratar bien a su esposa resultará en que sus oraciones no sean escuchadas ni respondidas por Dios (1 P. 3:7), (4) Recuerde que el amor verdadero “no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita” (1 Cor. 13:4-7), (5) Recuerde que usted dará cuentas a Dios por la manera en que trató a su familia (Rom. 14:12; 2 Cor. 5:10), y (6) Recuerde que maltratar a su esposa puede resultar en la pérdida de su esperanza de vida eterna si no hay arrepentimiento genuino (Rom. 6:23).

Es imperativo recordar que maltratar a su esposa impedirá que usted pueda experimentar un crecimiento espiritual conforme a la voluntad de Dios. El matrimonio es una institución establecida por Dios y, como tal, debe ser respetada y tenida en alta estima (Heb. 13:4). Dios ya ha provisto suficiente instrucción para poder gozar de una relación hermosa y estable en el matrimonio. Por lo tanto, esforcémonos siempre por mostrar amor, paciencia, respeto y fidelidad hacia nuestras esposas. Solamente así podremos tener hogares fuertes, matrimonios saludables y congregaciones agradables delante de Dios.

Folleto: El Plan de Salvación

Cover El Plan de SalvaciónHermanos, aquí les presento un folleto para ser utilizado en los esfuerzos de evangelismo personal o congregacional. En este folleto la persona es informada sobre el verdadero plan de salvación que Dios, en Su infinita misericordia, ha dejado disponible para ser entendido.

Si usted en realidad está interesado en hacer la voluntad de Dios, le aseguro que usted podrá entender este plan de salvación. Jesús dijo, «El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios o si yo hablo por mi propia cuenta» (Juan 7:17). Basado en este texto, Jesús asegura que usted puede entender la voluntad de Dios, si tan solamente desea hacerla.

Existe mucha confusión en el mundo religioso respecto a la manera de cómo se obtiene la salvación. Si usted es honesto con la enseñanza bíblica de este folleto, entonces usted comprenderá lo que Dios pide de usted para ser salvo.

Recuerde que la salvación es condicional, es decir, usted debe hacer la voluntad de Dios para ser salvo (Mateo 7:21).

Es mi oración que este folleto sea una gran bendición para alcanzar las almas de este mundo. Dios les bendiga.

 

El Plan de Salvación PDF

Se concede el permiso para que este folleto sea utilizado para la honra y gloria de nuestro Dios y para beneficio de aquellos que todavía no han alcanzado la salvación.